RESUMEN
EL NUEVO DIARIO. HIGÜEY.- Al menos 134 reclusos murieron el lunes en un incendio en una hacinada cárcel del este de la República Dominicana, cuando miembros de dos pandillas que peleaban por la supremacía carcelaria prendieron fuego a sus almohadas y sábanas y bloquearon el ingreso a su pabellón.
Algunos murieron en una estampida, intentando escapar después que algunos guardias lograron abrir la puerta del pabellón Vietnam, dijo uno de los sobrevivientes.
Se trata del incendio más mortífero en una prisión de América Latina en décadas, y el peor de la historia de República Dominicana.
Sólo 26 prisioneros fueron rescatados de la prisión estatal de Higüey, a unos 120 kilómetros al noreste de la capital y en el extremo oriental de la isla, dijo el jefe de la policía nacional, Manuel de Jesús Pérez Sánchez.
Dieciocho reos resultaron heridos.
El jefe de los bomberos Néstor Vera manifestó que tres pandillas que se peleaban por vender drogas y cigarrillos bloquearon la entrada al pabellón para resolver la disputa, antes de que algunos comenzaron con el incendio.
«Es algo increíble, una locura», dijo Vera. «Cuando llegamos, la puerta estaba bloqueada con los pedazos de colchones y camas de madera que los prisioneros habían utilizado para cerrar la puerta de salida».
También dañaron el candado, indicó, impidiendo un rescate más rápido.
Los cadáveres «estaban apilados uno encima del otro» en la puerta, manifestó. Al parecer los hombres murieron intentando escapar.
Entre las víctimas había cuatro puertorriqueños sentenciados por tráfico de cocaína. Dos murieron y otros dos resultaron heridos, dijeron las autoridades.
Uno de los pocos presos que escapó, Alexander Sánchez, dijo que la policía lanzó gases lacrimógenos antes de que comenzara el incendio, y declaró que algunos prisioneros murieron en una estampida mientras intentaban salir.
«Cuando finalmente abrieron la puerta, todos tratamos de salir, pero no todos lo conseguimos y algunos quedaron atrapados y murieron», relató Sánchez, de 28 años, quien durante dos años ha esperado ser enjuiciado por golpear a un hombre en una disputa por una mujer.
Decenas de personas se congregaron fuera de la prisión.
«Sólo quiero saber si él está aún con vida», dijo Porfirio Rodríguez, de 52 años, refiriéndose a su hijo, condenado por contrabando de inmigrantes hacia Puerto Rico.
Rodríguez acudió a una fotocopiadora cercana, donde se vendía la lista de víctimas, en casi un dólar. La adquirió y vio que su hijo estaba mencionado entre los muertos.
El vicepresidente Rafael Alburquerque llegó a esta población para manifestar su consternación por la tragedia.
Alburquerque dijo que una comisión gubernamental investigará los hechos.
El incidente de violencia comenzó cuando el recluso José Manuel Hernández Mota hirió de bala a un integrante de una pandilla rival la noche del domingo, y docenas de prisioneros comenzaron a pelear para determinar cuál de las dos pandillas tomaría el control de los confinados, dijo Ramón De la Cruz Martínez, director de prisiones de la República.
La pandilla que controla la prisión vende comida, cigarrillos y drogas a los otros reclusos.
La pelea fue controlada por los guardias, pero a eso de las 12:30 de la madrugada, varios prisioneros iniciaron un motín, incendiando las almohadas y sábanas en sus celdas, dijo el general Simón Díaz, vocero de la Policía Nacional.
Las autoridades dijeron que había 19 heridos. Muchas personas fueron trasladadas en helicóptero a hospitales de la capital, Santo Domingo.
Uno de ellos fue José Pichardo Silverio, que llegó al Hospital Luis Eduardo Aybar en Santo Domingo y confirmó que el incidente tuvo su origen en la lucha por el control del penal.
«El problema comenzó porque había dos higüeyanos que querían controlar la cárcel y nos estaban cobrando mil pesos a cada uno (unos 25 dólares) por estar ahí», sostuvo Pichardo Silverio, quien mostraba quemaduras leves en los brazos y el rostro mientras era llevado a toda prisa hacia el interior del hospital.
De la Cruz Martínez dijo que se hace una revisión para conocer cuántos reclusos había en realidad en el pabellón incendiado. En un principio, se indicó que había más de 148.
El funcionario reconoció que la cárcel estaba sobrepoblada.
«Tanto en la cárcel como en la celda donde ocurrió el incidente había una sobrepoblación», admitió sin poder precisar la capacidad de la prisión porque se le han hecho varias remodelaciones.
El Departamento de Estado estadounidense ha señalado un serio problema de hacinamiento y de falta de control en las 35 instituciones penales de República Dominicana, que fueron construidas para albergar a unos 9.000 prisioneros pero que el año pasado tenían más de 13.500.
«Virtualmente, todas las prisiones experimentan un hacinamiento extremo», lee un informe del Departamento de Estado sobre derechos humanos, que fue divulgado la semana pasada.
«Algunas cárceles estaban totalmente fuera del control de las autoridades y estaban, en efecto, operadas por confinados armados», agrega el documento.




