RESUMEN
Fotos: Alberto Ramírez
Ilustración: Elines Arias
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.– El presidente de la Alianza Dominicana Contra la Corrupción (Adocco), Julio César de la Rosa Tiburcio, acusó a la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental (Digeig) de actuar con favoritismo en el manejo de denuncias. A su vez, señaló que la creación de un Ministerio de Justicia fortalecería la institucionalidad en el país.
Denuncia contra Ángel Hernández y acción internacional
De la Rosa Tiburcio recordó que Adocco sometió al exministro de Educación, Ángel Hernández, por presuntas faltas éticas vinculadas a su declaración jurada. “Presentó con retraso su declaración jurada de patrimonio”, explicó.
El dirigente calificó de grave la decisión de archivar la denuncia. “Me está acusando de difamación”, acusó. 
Agregó que su equipo legal prepara recursos en instancias internacionales. “Hemos iniciado las gestiones de una medida cautelar ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos”, informó.
También cuestionó el doble criterio aplicado en el caso. “Se ha puesto en evidencia un favoritismo y una aplicación de la ley no equitativa”, cuestionó.
SENASA, auditorías y Ministerio de Justicia
El presidente de Adocco abordó además las denuncias sobre irregularidades en el Seguro Nacional de Salud (SENASA).
“Estamos trabajando el tema de SENASA y la participación de algunas empresas privadas en este entramado”, afirmó.
Criticó la contratación de una auditoría externa por 50 millones de pesos. “Los auditores de la Cámara de Cuentas perfectamente lo podían hacer”, criticó.
Asimismo, defendió la creación de un Ministerio de Justicia para descongestionar funciones asignadas a la Procuraduría.

“Yo estoy de acuerdo con el Ministerio de Justicia porque hay funciones que le eran de la Secretaría de Justicia que existía y cuando se deja sin efecto le transfieren a la Procuraduría funciones propias”, opinó.
Finalmente, valoró las acciones del presidente Luis Abinader en favor de la transparencia, aunque cuestionó a su entorno.
“Él cree en su lucha. Lo que pasa es que los auxiliares no le compran el discurso porque viven cometiendo situaciones que él tiene que tomar decisiones”, concluyó.





