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31 de enero 2026
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Acción de Gracias y la estabilidad institucional dominicana

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RESUMEN

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Durante el otoño de 1621, los colonos de Plymouth (en lo que hoy es el estado de Massachusetts, Estados Unidos de Norteamérica) y los indígenas de la tribu Wampanoag celebraron un banquete para agradecer la abundante cosecha de ese año. Aquel encuentro dio origen a la tradición que, con el tiempo, se convertiría en la celebración familiar más emblemática del Día de Acción de Gracias, fecha que marca el inicio de la temporada festiva que se extiende hasta Año Nuevo. Más allá del símbolo, este período invita a reflexionar sobre la gratitud, la resiliencia y el valor de las instituciones que sostienen a una sociedad.

Para la República Dominicana, esta celebración no forma parte de nuestras costumbres originales; sin embargo, la fecha ofrece una oportunidad simbólica para mirar hacia lo interno. A lo largo de nuestra historia hemos construido una estructura jurídica e institucional que hoy nos sitúa entre las democracias más estables del Caribe y Centroamérica. La independencia del Poder Judicial, la modernización de nuestro derecho civil, comercial y laboral, así como la creciente profesionalización del Estado, conforman un patrimonio intangible que sostiene el desarrollo económico y la seguridad jurídica del país.

Incluso en medio de la adversidad, nuestra nación ha demostrado su capacidad para levantar estructuras sólidas. A través de distintas etapas hemos fortalecido el ordenamiento jurídico, tecnificado la administración pública, implementado reformas orientadas a la transparencia y la eficiencia, y acompañado el crecimiento del sector empresarial, que hoy opera dentro de un marco regulatorio cada vez más claro. Estos hitos hablan de un país que ha evolucionado con firmeza. No es casual que la República Dominicana sea actualmente un referente regional en crecimiento económico y estabilidad comparada; detrás de ese progreso hay instituciones que funcionan, leyes que brindan certeza y operadores jurídicos que han elevado sus estándares profesionales.

El camino hacia adelante sigue lleno de desafíos. Como democracia comprometida con un desarrollo sostenible, enfrentamos tensiones, brechas y necesidades de reforma para mejorar la eficiencia judicial, reducir la mora procesal, modernizar marcos regulatorios clave, ampliar el acceso a la justicia e impulsar una cultura empresarial alineada con las mejores prácticas internacionales. No obstante, reconocer estos retos no debe eclipsar lo que ya hemos logrado; por el contrario, debe servirnos de motivación para afianzar los cimientos que han permitido el avance de nuestro país.

La capacidad de valorar aquello que, aunque imperfecto, sostiene nuestras aspiraciones colectivas refleja de manera genuina el espíritu del Día de Acción de Gracias. Desde esta orilla del Caribe también tenemos razones legítimas para agradecer: la estabilidad institucional que hemos construido, los avances jurídicos que ordenan la vida civil, comercial y laboral, y el compromiso cada vez más firme de una sociedad para la cual la transparencia, la justicia y la responsabilidad pública ya no son negociables.

No se trata de conformarnos. Celebrar lo que hemos logrado es un ejercicio de conciencia que, al mismo tiempo, nos invita a renovar el compromiso de seguir fortaleciendo nuestras instituciones, cuidar nuestra seguridad jurídica y continuar construyendo el país que queremos legar a las próximas generaciones.

El verdadero sentido de la gratitud solo cobra vida cuando se convierte en acción.


Por William Encarnación
Abogado especialista en Derecho Civil y Comercial.
Socio-Gerente de Plus Legal.

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