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4 de enero 2026
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Académico Iván Gatón clama puente urgente para Guayajayuco ante el aislamiento provocado por la crisis en Haití

Dominicanos en la línea fronteriza quedan totalmente incomunicados y sin acceso a su propio país, por falta de un puente.

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EL NUEVO DIARIO, ELÍAS PIÑA.- Durante un recorrido por la comunidad de Guayajayuco, la más remota y olvidada de República Dominicana, el académico y geopolítico Iván Gatón evidenció de forma contundente la urgencia de construir un puente que conecte a este pueblo con el resto del territorio nacional.

Gatón denunció que Guayajayuco carece por completo de un puente, situación que mantiene a sus habitantes en un estado de vulnerabilidad extrema y dependientes de circunstancias externas para realizar actividades básicas.

“Si alguien se enferma o necesita realizar una diligencia en territorio dominicano, simplemente no tiene cómo llegar, porque la comunidad depende de la carretera Internacional. Y cuando esa vía se cierra por la inestabilidad en Haití, estos dominicanos —nuestros centinelas fronterizos— quedan totalmente incomunicados y sin acceso a su propio país”, advirtió el académico.

El río Artibonito, el más extenso del país y cuyo nacimiento se encuentra en la Loma Nalga de Maco —a más de dos mil metros de altura—, se convierte en un muro infranqueable para una población que ha sido históricamente relegada por el Estado.

Resumen diario de noticias

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La ausencia de un puente obliga a los residentes a arriesgar sus vidas al cruzar el cauce o a usar rutas haitianas para llegar a un hospital, una escuela o cualquier servicio estatal.

Guayajayuco, ubicada en la provincia Elías Piña, enfrenta no solo un aislamiento geográfico extremo, sino también la falta de oportunidades de empleo, la precariedad de los caminos vecinales, la ausencia de seguridad y la nula presencia institucional.

Para sus habitantes, el puente no es una obra más: es la diferencia entre vivir integrados o condenados al abandono, entre llegar a tiempo a un hospital o depender del azar, entre sentirse ciudadanos dominicanos o continuar en un limbo fronterizo.

Mientras el Estado sigue postergando esta infraestructura esencial, la comunidad permanece atrapada entre la geografía, la frontera y el olvido oficial.