RESUMEN
He escuchado a algunos decir que el presidente Abinader y el Gobierno no tienen buena comunicación y que tampoco tienen una obra que exhibir en estos cinco años de ejercicio, lo cual, desde mi humilde opinión, es una contradicción.
Pues supondría un gran misterio que por primera vez un gobernante se reelija sin tener un aparato comunicacional efectivo para persuadir a los votantes, ni un historial de méritos y obras que mostrar que evidencien su capacidad como estadista.
Por ello, una cosa contradice a la otra, puesto que es imposible ganar una reelección sin obras para exhibir en campaña y mucho menos sin una acertada comunicación estratégica.
La vida se mide por resultados y los resultados consumados dieron a Luis ganador de una reelección que para muchos legitima su filosofía de gobierno dado que logró que el pueblo le refrendara con un segundo mandato consecutivo porque entendió que como presidente lo hizo bien.
En el hipotético caso de que lo hiciera mal, y aun así logró ganar, significa claramente que pudo persuadir al electorado para que le dieran una segunda oportunidad y dicha persuasión sólo se logra por medio de una comunicación estrategia asertiva y efectiva.
Esto quiere decir que el sólo hecho de haber ganado la reelección expresa que tuvo buen manejo de la comunicación.
Y es que no se puede tener mala comunicación y mala ejecución en la realización de obras, y al mismo tiempo ganar una reelección presidencial aun con mayor porcentaje de votación que la primera vez dado que la política se sustenta en comunicación.
LA Semanal
De igual manera uno puede tener sus reservas con el tema de LA Semanal, que dicho sea de paso ha sido muy bien valorada como iniciativa de diálogo con los medios por parte del informe de Latinometrics y Reporteros Sin Fronteras en un estudio publicado esta semana que posiciona al país como líder de la libertad de prensa en América Latina.
En ese sentido, y como la vida se mide por resultados, podemos inferir que todos los gobernantes que mantienen una comunicación fluida, diaria y permanente con los medios de comunicación, ganan su reelección o gana a quien ellos apadrinen como delfín.
Ejemplo de ello ha sido el éxito alcanzado en términos de popularidad y electoral por el expresidente Andrés Manuel López Obrador con sus encuentros diarios con la prensa en Las Mañanitas, quien logró tales niveles de simpatía que propició que una mujer gobierne a México por primera vez, pese a ser el país símbolo del machismo en Latinoamérica.
Ni qué decir del inefable Donald Trump, quien ahora recibe a los medios en el Despacho Oval y mientras firma órdenes ejecutivas responde las preguntas de los periodistas, que si bien algunas pudieran estar sesgada por los controles de su secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, no menos cierto es que la medida lo hace ver como un presidente accesible y abierto al diálogo.
Si analizamos bien, cuando un gobierno no tiene obras como se quiere hacer, y sin embargo logra reelegirse, como ocurrió con Luis, se debe convenir que puesto de esa manera asistimos a un hito comunicacional digno de estudio.
Pero al mismo tiempo, si analizamos el caso contrario de que el Gobierno no cuenta, como quieren hacer creer, con una buena estrategia de comunicación, pero la gente lo valora a tal nivel que lo reelige incluso con mayor votación que la vez anterior, la elección misma deja claro que la obra de gobierno fue tan extraordinaria para el electorado, que pese a supuestamente no contar con comunicación, logró igualmente reelegirlo.
Pero supongamos que el presidente ganó en el 2024 con tan amplio margen porque en la contienda electoral no había un candidato opositor fuerte capaz de plantar cara, entonces pudiéramos comprar la especie de que ganó por carecer de oposición y no porque tuviera méritos suficientes para ser reelecto.
Pero tampoco ese es el caso, ya que el contrincante de Luis fue un mandatario con tres grandes cualidades, que son haber sido tres veces presidente de la República Dominicana, ser un orador y manejador de la comunicación sin par y cuenta, además, con una cantera de obras importantes dejadas por sus tres gobiernos como legado, por cuanto esto le da mayor mérito a la reelección de Abinader porque venció al contrincante con el mejor palmarés político que pudiera existir a juzgar por los méritos que la misma oposición se confiere.
No cabe dudas de que la comunicación estratégica bien implementada y tener obras que exhibir, son fundamentales para reelegir un gobierno y que si falta una de ellas es muy difícil ganarle a un contrincante opositor con tres periodos presidenciales, que maneja muy bien las campañas electorales y mejor aún la retórica y la comunicación estratégica.
Por consiguiente, la reelección misma de Luis Abinader desmonta el argumento de que tiene mala comunicación y mala obra de gobierno, pues si uno de estos dos elementos faltara en modo alguno se hubiera reelegido en el 2024 con un 57 % de los votos.
Por Alfredo García
