RESUMEN
Corrupción es un término que generalmente indica el mal uso por parte de un funcionario de su autoridad y los derechos que se le confían, así como la autoridad relacionada con este estado oficial, oportunidades, conexiones para beneficio personal, contrario a la ley y los principios morales.
La corrupción también se produce con el soborno de funcionarios, y ha sido uno de los grandes males que nos no deja desarrollar como nación.
Los escándalos de corrupción han imperados en casi todos los gobiernos, exceptuando los siete meses de gestión del profesor Juan Emilio Bosch Gaviño, en 1963.
El gobierno del expresidente Hipólito Mejía 2000-2004, pudo haber estado preñado de buenas intenciones, pero no hubo una política de Estado dirigida a su combate.
Muchos políticos, por no decir casi una mayoría, han aprovechado el Estado para enriquecerse sin sanción en la mayoría de los casos, fundamentalmente por la debilidad institucional y por un sistema de impunidad creado para su protección.
El Estado ha sido depredado por gente que ha ido a la política a buscar fortunas, y sólo la ven como una forma de ascenso social y económico, no para servir al país.
Este flagelo ha impedido que la República Dominicana solucione sus problemas fundamentales. Se produce en el sector público, en el sector privado y otros estamentos de la sociedad.
Pocos presidentes se han decidido en enfrentarla, a pesar de que muchos los han prometido, pero durante y al término de su mandato el problema persiste y se agrava.
La corrupción afecta al crecimiento económico de los países, tanto directa como indirectamente, a su competitividad, y está estrechamente ligado a la desigualdad en el reparto de la riqueza.
Las naciones pobres o en vías de desarrollo, como es el caso de la República Dominicana, son los que sufren con mayor intensidad este obstáculo al desarrollo.
Muchos países han podido salir del atraso, de su pobreza, y encauzarse por el sendero del desarrollo y el progreso frenando la corrupción, la cual provoca grandes desigualdades sociales.
El dinero que se llevan a sus bolsillos funcionarios de turnos, evita que en el país se construyan más hospitales, escuelas, en fin, obras prioritarias para su desarrollo.
Hemos tenidos presidentes que desde la oposición han prometido enfrentar la corrupción, pero cuando llegan a la Presidencia de la República, todo queda en el olvido.
Como ejemplo podemos señalar el caso más reciente de Danilo Medina, quien con “bombo y platillos” prometió combatir la corrupción, llegando a decir que quitaría a sus funcionarios hasta por un simple rumor público. Los hechos lo dejaron muy mal parado.
Los ocho años que Danilo Medina dirigió los destinos del país a través del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) fueron bien aprovechados por familiares del exmandatario para hacerse de una gran fortuna mediante una red de corrupción que articuló su hermano Juan Alexis Medina.
Sus hermanos se convirtieron en los principales implicados por corrupción del caso Antipulpo, según un voluminoso expediente presentado por el Ministerio Público.
La acusación dice que Juan Alexis Medina utilizó sus influencias en la Presidencia y la imponente estructura familiar como una especie de escudo protector para organizar su entramado societario para distraer fondos del patrimonio del Estado dominicano.
Algunas personas y sectores alegan que por sus enraizadas raíces en la sociedad dominicana la corrupción es un problema sin solución. Graso error. Otros países han logrado reducirlo a su mínima expresión, y el país también tiene esa capacidad, pero ha faltado la voluntad de sus gobernantes.
Tengo muchos años diciendo y escribiendo que el combate a la corrupción desde el Estado sería frenado cuando apareciera un Presidente que tuviera las intenciones reales de hacerlo, enviando un claro mensaje al país de su interés y aplicando sanciones a sus funcionarios. Un Presidente de la República marca el camino a seguir con su buen ejemplo. Sería lo mismo que ocurre en la casa con los padres frente a sus hijos.
Pero ahora, ha surgido una persona que está implementando medidas desde el Estado para su combate. Nos referimos al presidente Luis Abinader, quien desde antes de tomar las riendas del Estado dijo que encararía con acciones el problema.
Alcanzado el objetivo, empezó a dar demostraciones fehacientes. Los ejemplos han sido contundentes; el mandatario ha dispuesto la cancelación de funcionarios de su gobierno mencionados o implicados en actos de corrupción, dejando que la justicia actúe en plena libertad frente a los imputados, enviando una clara señala al país de su propósito. Los casos son hartamente conocidos.
Y como parte del interés de Abinader desde el gobierno que preside se han tomado medidas para transparentar el manejo de los gastos del Estado, en aras de garantizar y evitar la ocurrencia de actos de corrupción.
Abinader ha establecido un nuevo estilo de gobernar el país sin corrupción y sin impunidad. Sin patrocinar ni permitir el robo de los recursos del Estado. También ha encarado con éxito la crisis social y económica heredada del pasado gobierno, y que se agudizó más con la llegada del Covid-19. Ha recuperado la economía y los empleos.
Definitivamente, que la elección de Luis Abinader como presidente de la República ha representado un gran paso de avance, y es lo mejor que la ha pasado al país.
Por Ramiro Estrella
