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12 de febrero 2026
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OpiniónJesús M. GuerreroJesús M. Guerrero

Abel Martínez y el fin del PLD

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RESUMEN

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“A veces una batalla lo decide todo, y a veces la cosa más insignificante decide la suerte de una batalla.” Napoleón Bonaparte

Desde la elección de Abel Martínez Durán, como candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana, (PLD), han salido a relucir deficiencias que él, había podido ocultar en sus roles como fiscal, diputado, presidente de la Cámara Baja y alcalde por Santiago de los Caballeros, empleando un ejercicio populista, sin embargo todo ha salido a la luz como contendor por la primera magistratura de la nación; sin ningún tipo reparo ha declarado que no es intelectual ni empresario, evidenciando que no tiene conocimiento alguno de la realidad nacional y mucho menos propuestas para mejorar la calidad de vida de los dominicanos.

Mientras su candidatura se perfiló como la natural para que el PLD pudiera enfrentar la crisis postelectoral del 2020, el devenir del inclemente juez que es el tiempo ha demostrado lo contrario, lo que empezó con la renuncia de Julio Cesar Valentín, ha sido una hecatombe de miles de dirigentes que han preferido abandonar las filas moradas, buscando alejarse del desastre de quien se vislumbra como el último   candidato propio del PLD. Por demás, Julio Cesar Valentín, reiteró que su salida del partido de Bosch, no fue un capricho y el tiempo lo ha demostrado.

Entre la triste célebre arenga desesperada de que sin alianza no hay esperanza de las bases del PLD y la traumática, concertación de la alianza rara como la denominó, Danilo Medina, las renuncias no se han detenido. Perecería ser, que los peledeistas no han podido emular la actitud de jugar todo por el todo que asumieron con la candidatura de Gonzalo Castillo, mientras que la nominación de Abel Martínez se percibe abandonada desde sus altas instancias partidarias hasta la dirigencia de base, exhiben derrotismo respecto a su candidato.

De Bosch a Gonzalo Castillo, el PLD perdió su esencia y con Abel Martínez parece imposible reconectar con la misma.

Con el pasar de los días, la candidatura de Abel Martínez no genera nada, ni expectativas de ningún tipo. Un proyecto que inicio su etapa de precandidatura con la fuerza de un huracán a lo interno del PLD y con el tiempo al consolidarse como candidatura devino a un ventarrón anémico.

Una de las principales debilidades como candidato presidencial del PLD, es que, por primera vez en 28 años, el partido morado no tiene aliados en la boleta presidencial, no tiene habilidades de consenso y mucho menos de aglutinar voluntades a su alrededor. Del otrora poderoso bloque progresista solo quedan los recuerdos y aquella canción que reza el estribillo nos dejaron solos y les queda como anillo al dedo.

Por demás, la alianza rescate RD que no tiene quien la salve, porque cada vez que Danilo Medina toma la palabra en cualquier acto proselitista la golpea con contundencia. Dicho pacto, apuesta a una segunda vuelta y el expresidente, fustiga maldiciendo la posibilidad de la misma, que las principales encuestas evidencian que no tiene cabida con miras a los comicios del 2024.

Los voceros morados, tratan difícilmente de vender la idea de que es la misma coyuntura del 2000-2004, pero con las renuncias de sus militantes a la orden del día a duras penas pueden ocultar el pesimismo en sus rostros.

Las ultimas tres entregas de la Gallup Dominicana han obligado con acciones a los partidos opositores que a penas son dos, junto a lo que en vida fuera el Partido Revolucionario Dominicano, (PRD), que, a decir verdad, marca un porcentaje efímero, con miras a las elecciones del 2024. Han renegado de los números entregados por la Gallup con palabras, pero sus acciones prueban que temen como el diablo a la cruz cada entrega de la firma encuestadora más certera de los últimos 20 años en nuestra media isla.

La tendencia del proyecto presidencial de Abel Martínez, indica que se reducirá a su mínima expresión y con ello al PLD, en la primera entrega de la Gallup en el mes de abril obtuvo 18.2 %, en el mes de junio la encuesta le otorgó 19 % y ahora en noviembre 13.5 %, al ritmo que va de llegar a 8 % en los comicios del 2024, Abel Martínez podría considerar exitosa su candidatura.

Resulta contraproducente que el PLD, en su mayoría alumnos de Juan Bosch articulen sofismas para refutar su debacle y apelen al “wishful thinking”, que describió el profesor Bosch, en su obra Dictadura con respaldo popular, asumen que su deseo puede contrarrestar la realidad electoral que revela que el PLD concluyó su ciclo histórico al igual que el PRD.

El PLD nació de las ideas Bosch, creció con las victorias y populismo de Leonel Fernández, envejeció con el absolutismo de Danilo Medina, enfermo con el penco candidato y perecerá por la inexperiencia de Abel Martínez.

Creo prudente concluir con la siguiente frase de Napoleón Bonaparte que mejor describe la situación del PLD que se aferra a las victorias del pasado, cito: “Mi verdadera gloria no está en haber ganado cuarenta batallas. Waterloo borrará el recuerdo de tantas victorias…”

Por; Jesús M. Guerrero

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