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14 de febrero 2026
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OpiniónFlorentino Paredes ReyesFlorentino Paredes Reyes

Abel Martínez, entre la espada y el PLD

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RESUMEN

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Conociendo la historia política nacional, no recuerdo un candidato presidencial que sea tan joven y desafortunado como el pobre Abel. Proviene de una organización política que, por dieciséis años ostentó el poder, con las consecuentes ventajas económicas, experiencia administrativa y astucia política que brinda el tiempo. Su situación no tiene comparación con ninguna fuerza partidista que haya abandonado el poder y caído en desgracia con tanta premura. Sin duda alguna un récord.

Con apenas treinta meses de haber perdido las elecciones, abandonar el gobierno significó para el Partido de la Liberación Dominicana, sufrir una hemorragia de lideres y simpatizantes, como nunca se registró en la historia partidista nacional.

Abel Martínez, virtual ganador de las elecciones internas de esa organización con miras a la presidencia del país ve frenada su meteórica carrera en la vida pública, aspirando a una perspectiva, que lo sepulta de facto a otras posiciones menos relevantes, pero significativas.

Como candidato, Abel Martínez no puede renunciar y marchar a otra organización de la forma que lo han hecho muchos de sus compañeros. Está impedido de aspirar a otros puestos electivos porque reduciría su efigie de excandidato al ejecutivo y, no puede relanzar su agónica organización ante la falta de liderazgo, poder, propuesta y moral.

Las alianzas electorales es otro aspecto que puede contribuir a desprestigiar al PLD y su candidato por las razones que las motivan: La polarización electoral, genera un apoyo espontáneo que fortalece a los partidos contendores como a los emergentes, un partido minoritario apoya a quien considera será el ganador y de esa forma disfruta del poder, reclamando su contribución en la inclinación de la balanza. Los perdedores, también polarizados, se conforman en saberse que son la oposición, opción de poder, críticos oficiales de la obra de gobierno.

La actual situación de Abel Martínez no es de polarización sino de clara derrota, condicionando a quienes decidan apoyarlo a saberse fracasados. Eso explica la falta de solidaridad con su causa, la ausencia de alianzas y expresiones de apoyo a su propuesta.

Como crónica de una muerte anunciada, el proyecto del actual síndico por Santiago se encuentra en caída libre intentado encontrar un punto de apoyo que frene su irremediable impacto. Los sometimientos judiciales de su alta dirigencia, las renuncias permanentes de sus miembros y la situación de salud de Danilo Medina colocan a Abel Martínez, entre la espada y el PLD.

Por: Florentino Paredes Reyes.

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