A Pleno Sol: ¿Por quién doblan las campanas?

Por Manuel Hernández Villeta jueves 8 de junio, 2017

En varias ocasiones escribí que el caso relacionado con el escándalo de Odebrecht no llegaría a sus máximas consecuencias. La evolución de los hechos presenta el inicio de otra realidad. La percepción social y política se nutre en base a las coyunturas y los rompimientos, más que de la quietud y la estabilidad.
Las fuerzas económicas, sociales y políticas que sacude la tormenta Odebrecht parecerían ser lo suficientemente fuertes para detener el vendaval, pero fueron derrotadas por la calle. La protección de sectores representativos del sistema se cayó, por el temor a la turba-multa y al ojo electrónico.
Se ha dado un paso en la aplicación de justicia en el caso Odebrecht, pero se está lejos del juicio de fondo. Hay que esperar ese desenlace, y sobre todo ver cómo se desarrollan las futuras apelaciones a la actual medida de coerción.
Pero sin la menor de las dudas, todos los implicados ya están condenados por la opinión pública. No se le juzgó en el fondo para determinar inocencias, sino derecho a la libertad, pero poco puede variar en la sentencia final. Los que están presos y los futuros inquilinos detrás de los barrotes fueron señalados por el dedo acusador de la sobreexposición de los medios de comunicación. Una sentencia más demoledora que la del juez Francisco Ortega.
El escándalo Odebrecht lo inició la calle, y lo terminará la calle. Sea a favor o en contra de la aplicación de justicia, el cuño final lo impondrán las manifestaciones callejeras. La Marcha Verde tiene un gran tramo ganado, los partidos implicados en esté escándalo por la prisión de algunos de sus dirigentes tienen que agilizar el paso, si es que quieren controlar los vientos huracanados.
Aunque muchos tratan de ver como individualidades la lista de los acusados, lo cierto es que embarra a los partidos que tienen dirigentes tras las rejas. No solo es solidaridad, echarle la culpa o dejarlos a su suerte, los partidos tienen que hacerse una autocrítica ahora, antes de que lloren las viejas campanas de los templos coloniales.
La victoria obtenida por la Marcha Verde le lanza a profundizar la lucha contra la corrupción. Está claro que buscan un desenlace que no necesariamente será el dictado por los tribunales. Como crítico de cine una de mis películas favoritas es ¿Por quién doblan las campanas?, de Ernest Heminguay, ese escritor con barbas que no soportó la soledad y la enfermedad.
¡Carajo!, uno de sus personajes centrales se pregunta ¿Por quién doblan las campanas?, el eco le responde, se escuchan por ti. Los viejos manuales de teoría política lo dicen bien claro: cuídate de la calle, que la carrera tiene un comienzo y no se sabe cuál es el final. ¡Ay!, se me acabo la tinta.

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