RESUMEN
El pasado viernes 02 de agosto nuestro país se hizo signatario del tratado de cielos abiertos con Estados Unidos luego de haber iniciado las negociaciones en 1999, 25 años después se concluye y dan paso a los nuevos tiempos del comercio aéreo para República Dominicana.
Se han resaltado algunos aspectos en favor de los usuarios de servicios aéreo, como la posibilidad de tener eficiencia y economía en un servicio muy necesario para países como el nuestro, avocadas a los servicios, cómo el turismo. Pero no todo es rosas, este tratado a la vez trae sus cosas, nada es tan bueno para ser imposible o tan malo para ser no creíble.
Las aerolíneas dominicanas podrían enfrentar una competencia desigual frente a las aerolíneas estadounidenses, que suelen tener mayor capacidad financiera y operativa. Esto podría afectar la rentabilidad y sostenibilidad de las aerolíneas locales. Podría haber un impacto en el empleo local, una competencia intensificada podría llevar a recortes de costos por parte de las aerolíneas dominicanas, incluyendo despidos de empleados, lo que afectaría negativamente al mercado laboral local.
Al abrir completamente el espacio aéreo a las aerolíneas extranjeras, la República Dominicana podría perder cierto control sobre su propia industria de aviación y sobre las rutas aéreas nacionales, lo que podría tener implicaciones estratégicas y de seguridad.
Desigualdad en beneficios las aerolíneas estadounidenses podrían beneficiarse más del acuerdo debido a sus recursos y capacidad para aprovechar nuevas rutas y oportunidades, mientras que las aerolíneas dominicanas podrían no ver los mismos beneficios.
Impacto en la infraestructura un aumento en el tráfico aéreo podría poner presión adicional sobre la infraestructura aeroportuaria y de servicios de la República Dominicana, requiriendo inversiones significativas para mantener la calidad del servicio y la seguridad y, además la dependencia económica, República Dominicana podría volverse más dependiente del turismo y del transporte aéreo operado por aerolíneas extranjeras, lo que podría ser riesgoso en caso de cambios en las políticas de estas aerolíneas o en la demanda de los viajeros.
Entonces como enfrentamos estos aspectos del tratado en nuestro país.
Sí, enfrentar estos desafíos es crucial para maximizar los beneficios y minimizar los impactos negativos del Tratado de Cielos Abiertos.
Algunas estrategias podrían incluir: Fortalecimiento de Aerolíneas Locales: Invertir en la modernización y expansión de las aerolíneas dominicanas para que puedan competir de manera más efectiva con las extranjeras.
Regulaciones y Apoyos: Implementar regulaciones que promuevan la competencia justa y ofrecer incentivos o apoyo financiero a las aerolíneas locales.
Mejora de Infraestructura: Invertir en la infraestructura aeroportuaria y en los servicios de control de tráfico aéreo para manejar el aumento del tráfico de manera eficiente.
Protección del Empleo: Crear políticas que protejan el empleo local y aseguren condiciones laborales justas en la industria de la aviación.
Diversificación Económica: Trabajar en la diversificación de la economía para reducir la dependencia del sector aéreo y turístico.
Colaboración Internacional: Negociar cláusulas dentro del tratado que aseguren beneficios equilibrados y la protección de los intereses nacionales.
Estas acciones pueden ayudar a la República Dominicana a enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades que ofrece este acuerdo.
Por: Julio Casado
