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14 de enero 2026
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4 min de lectura Nacionales

2016: Con su cuarto triunfo, PLD comenzaba fin de su reinado; PRM debutaba en comicios

Danilo Medina logró imponer su repostulación modificando Constitución y consigue reelegirse

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Elecciones, El Nuevo Diario y sus coberturas 

 

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- En las elecciones de 2016, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) hilvanaba cuatro triunfos electorales de manera consecutiva, al término de cuyo mandato sumaría 16 años gobernando de forma sucesiva a la República Dominicana, pero también le esperaba un trago amargo, el final de su reinado y así, su salida del poder, entre otros factores, por una división sin precedentes que se engendraba en esa organización política y que vino a consumarse en su proceso interno camino a los comicios de 2020.

En la contienda de 2016 todos los niveles de elección vuelven a juntarse, por lo que al mismo tiempo se votó por el presidente, vicepresidente de la República, senadores, diputados y los alcaldes. Se regresó al sistema que funcionaba hasta 1994, cuando a partir de la crisis política originada en las elecciones de ese año, las congresuales y municipales fueron separadas de las presidenciales. Veintidos (22) años después todo se volvía a juntar.

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En estos comicios participaba un nuevo partido, el Revolucionario Moderno (PRM), organización que dos años antes se había desprendido del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), producto de la crisis interna a raíz de las elecciones anteriores en 2012, acontecimientos que condujeron una gran división en la familia perredeísta y que trajo a la luz la entidad política que hoy dirige los destinos del país.

Se esperaban momentos difíciles a lo interno de las fuerzas que gravitaban en el PLD, dado que un año antes a las elecciones, el sector Danilo Medina ya acariciaba la idea de su repostulación, lo que implicaba una modificación de la Constitución de la República, debido a que entonces estaba prohibida la reelección continua.

En efecto, la postura reeleccionista finalmente vence en el PLD y pese a las adversidades que hicieron Leonel Fernández y sus seguidores, se llega a un acuerdo de partido para modificar la Carta Magna, lo que se logró sin mayores dificultades porque los peledeístas controlaban mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, de modo que la Asamblea Nacional modificó con facilidad el texto constitucional restableciendo la reelección presidencial y despejando el camino a Danilo para las elecciones de 2016.

Midiéndose contra Luis Abinader, su principal contrincante y quien debutaba como candidato presidencial en la boleta del naciente partido PRM, Danilo Medina y el Partido de la Liberación Dominicana obtenían un triunfo arrollador.

La campaña

Alrededor de dos semanas antes de las votaciones, la Junta Central Electoral (JCE), dirigida todavía por Roberto Rosario Márquez, había confrontado dificultad en una prueba-simulacro que se hizo a los fines de probar el sistema de escrutinios.

Eso fue motivo para que el PRM pidiera revisar a profundidad el sistema, desarrollando desde entonces una persistente campaña mediática para que el conteo de los votos se realizara de manera manual.

Toda la oposición, con el PRM a la cabeza, se puso a una para reclamar el conteo físico, advirtiendo que de no obtemperar a su llamado considerarían las elecciones como nulas. Finalmente, la JCE escuchó a la oposición y aprobó el conteo manual.

Los días previos a las elecciones se caracterizaron por una serie de reclamos y denuncias de presuntas anomalías que denunciaba la oposición, esencialmente el PRM, partido que fue acusado por el PLD de amenazar la estabilidad política y social con su comportamiento ante la JCE.

Las votaciones 

Sin mayores incidentes que lamentar, llegó el día de las votaciones y la gente acudió masivamente a las urnas y sufragó en calma, completándose así un tramo importante del proceso. Faltaría el conteo y lo más esperado, los resultados finales.

El mismo día del sufragio se produjo un evento inesperado y fue la renuncia de varios delegados técnicos de la Junta Central Electoral, lo que si bien es cierto causó un gran revuelo, no arrojó mayores consecuencias.

Resultados 

Los primeros boletines comenzaron a conocerse la misma noche luego del cierre de los colegios electorales y ocurría lo que ya proyectaban todas las encuestas, Danilo Medina vencía por un amplio margen.

Al día siguiente, El Nuevo Diario y los demás periódicos titulaban que el PLD y Danilo Medina se colocaban por encima del 60 %, mientras el pleno de la JCE pedía paciencia a los partidos y a la militancia política.

La intensa campaña electoral terminaba con el voto de los electores.

Dos días después, el principal candidato opositor, Luis Abinader, reconocía públicamente el triunfo de Danilo, pero insistía en que se habría impuesto un presunto fraude.

Al mismo tiempo, el PRM y Abinader planteaban la renuncia de los jueces de la Junta, y anunciaban que seguirían defendiendo “con uñas y dientes” algunas plazas congresuales y municipales sobre las que la oposición alegaba había ganado y le querían ser despojadas.

En los días posteriores a las votaciones se sentía un ambiente tenso, que llegó a ser motivo de preocupación de la élite empresarial dominicana, al grado que mereció un pronunciamiento público del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), llegando a tildar de “inmadura” la actitud asumida entonces por la oposición.

Oficialmente proclamado ganador y en sus primeras palabras frente al país y a la militancia peledeísta, Danilo prometía trabajar de la mano con el sector político de la oposición.