RESUMEN
En Búsqueda de la Salud integral
Antes del cuarto domingo de julio en nuestro país ser la fecha de celebración para todos los padres, lo fue oficialmente el día de San José. Celebración propia del tiempo de la Cuaresma en la Iglesia Católica del hombre justo, trabajador incansable, bajo perfil, indispensable para el desarrollo de su comunidad. Su oficio de Tektón, no solo de carpintero, sino de arquitecto, ingeniero y constructor, significado amplio del termino griego que define su oficio, reducido por las lenguas modernas a un simple trabajador de la madera en un taller, lo hicieron conocido de todos. Su reputación de buen cumplidor le precedía junto al ejercicio de cabeza, protector y guía de su familia.
Un varón en todo el sentido de la palabra, temeroso de Dios y sus leyes y cumplidor de las leyes y mandatos de los gobernantes de su tiempo. Ni una palabra en los textos sagrados de la Iglesia emitió San Jose de Nazaret, hijo de Jacobo según la genealogía del Evangelio de San Mateo y según la tradición de la estirpe del Rey David. Sus acciones lo dijeron todo. Y no existirá un hombre mas fiel, respetuoso y protector a su esposa, la siempre Virgen María, Madre del Único Hijo de Dios por obra del Espíritu Santo.
Un hombre de verdad. Todos los demás comportamientos masculinos se quedan cortos, inmaduros y excedidos del concepto de la verdadera masculinidad y hombría que las diversas sociedades han querido imponer como parámetro violento, promiscuo, irresponsable, vulgar, grotesco, mal educado, bruto e irresponsable, egoísta, inmaduro, sometido a los vicios del alcohol, el cigarrillo y la juerga de la presión social. El Padre Adoptivo de Nuestro Señor Jesucristo es el espero en que todo hombre nos hemos de encontrar y construir nuestra identidad, actividad diaria y conductor de la propia familia y ambientes en que estamos insertados.
¿Por qué se le tiene en tanta estima a San José en la Iglesia Católica? ¿Por qué su figura ha tomado tanta relevancia y se le aprecia tanto, en especial, después del confinamiento por el COVID-19? ¿Cuál ha sido el recorrido del movimiento de la Josefología desde mediados del siglo XIX a la fecha dando un giro ascendente gracias a los sucesores del papado romano?
El papa Pio IX, Beato, proclama en el 1870, en el marco del interrumpido Concilio Ecuménico Vaticano I, su patronazgo para todas las almas de los cristianos de la Iglesia Universal. El mismo obispo de Roma que el 8 de diciembre del 1854 proclama infaliblemente el dogma de la Concepción sin mancha de pecado original de la Virgen María, salvaguardando así la Encarnación por obra del Espíritu Santo del Verbo Eterno de Dios. Y, además, este sucesor de San Pedro y San Pablo extiende para toda la Iglesia Universal la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús y su repercusión social para todos los gobiernos de las naciones de la tierra.
Quien presento las razones teológicas desde sus fundamentos prácticos de esta declaración de San José como Protector de los cristianos en comunión fue el sucesor de la Papa quien lo proclamo con estos beneficios. Nos referimos ni más ni menos que a León XII, referencia del actual Papa León XIV. El Papa de la transición de la Iglesia Católica al siglo XX nos legó la encíclica Quamquam Pluries acerca del orden religioso y social en común dependencia a partir del modelo de San José y su misión en su Sagrada Familia, en la sociedad de entonces y en la actual.
Entonces, hemos de felicitar y motivar a cumplir con sus responsabilidades a todos los padres este próximo 19 de marzo.
El autor es doctor y posdoctorado en Teología Católica.
Por Padre Manuel Antonio García Salcedo
Arquidiócesis de Santo Domingo.
