Este sábado 16 de agosto arribamos al 162 aniversario de la Restauración de la República Dominicana, anexada a España en 1861, luego de nuestra Independencia Nacional de Haití en 1844.
Esa guerra fue una especie de segunda vuelta al propósito de la libertad. Y la solución a las dudas sobre la viabilidad de la dominicanidad y de nuestra capacidad para gestionarnos como nación.
Es decir, el pensamiento optimista se impuso al pesimismo, el que ha subyacido en algunos sectores de la vida nacional y de muchos de nuestros líderes políticos.
Somos una nación joven y es verdad que pudiéramos estar mejor. Sin embargo, creemos que tenemos sobradas razones para mirarnos con optimismo para seguir adelante.
