Zafacón de la historia

Por Yeison Mateo lunes 13 de mayo, 2019

Mark Granovetter, considerado uno de los mejores sociólogos contemporáneos y creador de los dos artículos más citados hechos por un sociólogo, dijo en “La Fuerza de los Vínculos Débiles” lo siguiente, cito: “Se ha puesto el acento en el poder de unión de los lazos débiles. La mayoría de los modelos sistémicos tratan, implícitamente, con los lazos fuertes, de este modo delimitan su aplicación a grupos pequeños y bien definidos.

El énfasis en los lazos débiles lleva por sí mismo a la discusión de las relaciones entre los grupos y a analizar los segmentos de la estructura social que no quedan fácilmente definidos en términos de grupos primarios”.

Dicho en castellano. Los grupos de mayor poder adquisitivo; ya sean políticos, económicos o sociales, definen las condiciones de vida de sus inferiores de una manera tal que al beneficiarse ellos, dan a entender que el beneficiado es otro.

Las sociedades día a día van cambiando y con ellas su método de estudio. En República Dominicana el “populismo ilustrado” ha generado un falso horizonte el cual es visto de diferentes ángulos.

El gobierno ve la certeza de sus ejecutorias porque entiende que llevan la solución a los problemas básicos de las comunidades aunque el costo de la corrupción sea muy elevado; la sociedad en cambio, ve a un gobierno que en las últimas tres décadas no ha resuelto ningunos de esos problemas básicos por mas programas y ejecutorias sociales que ha implementado.

Lamentablemente el pueblo dominicano –así lo demuestra nuestra historia- es muy permisivo. Esa permisibilidad con el tiempo se ha convertido en un pesimismo que ha sido aprovechado por una “claque política” que se ha enquistado en el gobierno.

Son muchos los sectores que, de una vez y por todas, deberían ser ostraquizados y enviados a un lugar más despreciable que el reservado por Dante Alighieri a los imparciales de su Divina Comedia, cito: “Los confines más oscuros del infierno están reservados para aquellos que eligen mantenerse neutrales en tiempos de crisis moral”. Ese lugar es el zafacón de la historia.

Un zafacón que en pleno siglo XXI está lleno de políticos, empresarios, periodistas, comunicadores, miembros de la sociedad civil, religiones y grupos sociales que por su ignorancia inducida son cómplices de los anteriores. No importando así, el paredón moral y social al que han sido conducidos.

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