Ya muy pocos creen en las ofertas partidaristas locales

Por Rolando Fernández martes 14 de enero, 2020

La verdad es que, cuando uno oye a todos estos políticos, quemados muchos, e intentando remozarse hoy una vez más, de cara a las nuevas trampas electoreras que se avecinan; como, a los nuevos enganchados al tren del ejercicio, que muy pocas condiciones reúnen; al igual que, a los arribistas y las bocinas pagadas que nunca faltan, cacareando las falsas promesas acostumbradas que se hacen durante las campañas electorales, solo para engatusar a la población votante, principalmente, cualquiera se ríe a carcajadas por momentos; y, por otros, de seguro le asaltan sentidas reacciones de enfado.

Y es que, el grueso de aquellos piensa que en realidad los dominicanos no tienen memoria; que esta sociedad está compuesta en su totalidad por un conglomerado de “tarados”; por gente que carece de cerebro suficiente; que siempre va a cifrar sus esperanzas en ellos; a seguir confiando en sus aéreos ofrecimientos, en que, ni esos mismos creen.

Olvidan estos políticos, y politiqueros, en adición, que los pensares de la población han ido cambiando; que probablemente ya no resulte tan fácil seguir “cambiando espejitos por oro”; que los niveles de concienciación ciudadana van in crescendo.

Que la población está en la línea de que, esta República requiere de verdaderos servidores públicos en estos momentos, aptos y honestos, y no de marionetas, como advenedizos; o, figuras populares, que con facilidad se puedan vender al electorado, por los fans club que les circundan, no por méritos acumulados en sí.

También, que los llamados partidos políticos tienen que revisar su modus operandi, sus maniobras   embaucadoras entre ese; seleccionar y proclamar candidatos de valía, que representen, y en verdad estén disposición de ir a servir a este pueblo desde los cargos públicos; catapultar candidatos para las posiciones, según los requisitos exigibles; no buscarles puestos por conveniencias individuales, o grupales, tal es lo que comúnmente se estila.

Durante el proceso electoral que cursa, son muchas las cosas que se están diciendo, como haciéndose promesas en el aire, que para cualquier pensante medio lucen estar muy lejos de poder ser cumplidas; que se reportan como “bla, bla, bla” politiqueros solamente.

Por ejemplo, llaman poderosamente la atención los pronunciamientos que están haciendo los candidatos a la Alcaldía del Distrito Nacional, que presentan los partidos: “La Fuerza del Pueblo” (FP), el “Revolucionario Moderno”, (PRM), y “Liberación Dominicana” PLD

La primera pregunta obvia que procede en torno a esos personajes ofertados es: reúnen las aptitudes necesarias, como las condiciones físicas requeridas, los dos primeros, para desempeñar un cargo de tanta trascendencia: encabezar un gobierno municipal local, con las atribuciones y responsabilidades que el mismo implica; al igual que, llevar a cabo de inmediato las ejecutorias que urgen, para poder comenzar a enmendar el mayúsculo desorden relativo al área que se verifica en esta ciudad. !Bueeno!

Esa es una función que demanda demasiado empeño, en este marco de inconsciencia cívica, politiquería, y tráfico de influencias que rondan en torno a la misma. No todo el mundo da para la misión.

Evidentemente, no hay similitud entre esa, y estar cantando y brincando sobre una tarima, con el factor en contra de la edad, en uno de los casos, inclusive; como en otros, de teorizar con lindas palabritas, y decir que se va a hacer, sin que bases sustentadoras algunas se adviertan, amén de la inexperiencia obvia que se denota, con relación esa dama postulante de nuevo cuño, ahora incluida en la carrera por la posición,

Verbigracia, según el señor Johnny Ventura, uno de ellos, con todo el respeto que nos merece, por los méritos acumulados como ciudadano ejemplar, y artista, el único del género que ya en realidad nos queda en el país, sus propuestas electorales están centradas en: “seguridad, sostenibilidad ambiental, movilidad, transporte, planificación y desarrollo urbano, así como la economía y la cultura”. Ver periódico “Diario Libre”, del 9-1-20, página 5).

Parece un lindo sueño que tuvo el caballo mayor. ¿Creerá él mismo, que cosas como esas se puedan lograr aquí por el momento? ¡Caballo, siga cantando y bailando!, que aún lo hace muy bien, a pesar de sus años de edad.

Por su parte, la joven Carolina Mejía, luce no saber cómo “se bate el cobre en este país”. La apreciación se desprende del anuncio hecho por ella de que: “durante su gestión adquirirá propiedades privadas con el propósito de convertirlas en áreas verdes y parques en los sectores que componen la circunscripción 3 de la capital,……..” (Periódico “HOY”, del 10-1-20, página 11B). ¿Por qué no intentar mejor, recuperar cuántas de esas están ocupadas indebidamente en todo el Distrito Nacional?, cabría preguntarse.

La verdad es que, a esa candidata le faltan muchos caminos por recorrer, como política, por sus decires, se infiere ¿Son esas de las cosas más importantes?, a realizar, desde la Alcaldía del Distrito Nacional, con el escenario desastroso que aquí se vive en todos los órdenes municipales.  ¡Hay muchas otras más prioritarias!

De su lado, el candidato a la Alcaldía del Distrito Nacional, por el PLD, partido de gobierno, señor Domingo Contreras, teórico por igual, también aireó durante el fin de semana próximo pasado sus ilusas promesas electoreras.

Esas están agrupadas en: “Manifiesto de Ciudad”, donde se incluyen muy lindas intenciones programadas; las mismas de estilo siempre por parte de todos los aspirantes nuestros, aunque bien adornadas en esta ocasión, incluso con ribetes tecnológicos modernos de aplicación; y, que difícilmente, él mismo las considere factibles. Hasta de cultura ecológica está hablando este señor. (“Listín Diario”, del 13-1-20, página 13). ¡Cuánta demagogia, mamacita!

Piensen bien sus asuntos señores mandamases dentro de los partidos políticos locales. Se pueden llevar grandes sorpresas en las próximas trampas electoreras a celebrarse aquí. ¡No se pierdan en lo claro!

“Muchos podrían quedarse con el moño hecho”, como se dice popularmente, por las cuestionadas escogencias presentes para cargos estatales electivos de importancia, habiendo tantas personas en esta nación, mucho más aptas y “potables”. ¡Ya este pueblo tiene los ojos bastante abiertos!

 

Por  Rolando Fernández

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