¿Y si convocamos a otra marcha? pero con estos

Por Humberto Salazar jueves 19 de enero, 2017

Ahora que lo perdedores de las pasadas elecciones se plantean usar el método de las marchas para intentar combatir al gobierno, después de todo de poco les sirvieron las cadenas humanas que convocaron durante meses el pasado año, pues a nosotros se nos ocurre que sería una buena oportunidad aprovechar el escenario creado para realizar marchas y contramarchas con diferentes motivos.

Claro que en las movilizaciones que estamos pensando tampoco se permitirían banderas de partidos políticos, aunque los movimientos y agrupaciones aliadas al gobierno del PLD serían parte de la organización, es decir, lo mismo que hace el PRM y la ¨trulla¨ opositora cuando manda a Participación Ciudadana, el Centro Bonó y otras hierbas a usar sus nombres para dar la cara que los políticos no quieren dar.

Podríamos por ejemplo hacer marchar por las calles del país, a los mas de un millón de personas que no sabían leer y escribir cuando asumió el gobierno del Presidente Danilo Medina en agosto del 2012, y que gracias al programa Quisqueya Aprende Contigo son hoy capaces de leer los periódicos y firmar con sus nombres en vez de hacerlo con una cruz o sus huellas digitales.

También podrían marchar las miles de familias que por la implementación de la Tanda Extendida en las escuelas públicas, hoy se permiten entregar a sus hijos en las mañanas al sistema escolar y recibirlos en las tardes después de haber recibido el pan de la enseñanza, pero también el desayuno, el almuerzo y la merienda, lo que representa un aumento indirecto en los ingresos de las familias de los hogares mas necesitados del país.

Quizás sería bueno llamar a una marcha a las mas de 800 mil familias que están integradas en el programa Progresando con Solidaridad, las que reciben el apoyo con subsidios por parte del gobierno nacional para su inclusión integral en el crecimiento económico que ha acompañado a la República Dominicana en los últimos 12 años y 5 meses.

En esa marcha incluiríamos a el mas de 1 millón 400 mil dominicanos que han rescatado los gobiernos de PLD de los niveles de pobreza en que los dejaron los cuatro años de gobierno del PRD e Hipolito Mejía, solo que si los sumamos a todos en un mismo día y en una sola movilización podríamos tener el problema de paralizar el transito en todo el país por el volumen humano que representa.

Por eso, para ser prudentes, podríamos convocar a marchar a los mas de 500 mil dominicanos que han obtenido un trabajo en los últimos 4 años, cifra que está muy por encima de la meta que se propuso el presente gobierno al tomar posesión que era de 400 mil, lo que podría ser una fiesta en un país donde para mentís de los poseedores del discurso negativo de siempre, es objeto de una ola migratoria de parte de sus vecinos de Sudamérica sumidos en una profunda crisis económica y social.

También en otras marchas podrían participar las madres de los barrios que ahora pueden dejar a sus hijos que no han llegado a la edad de la escuela primaria, en las estancias infantiles que ha construido y puesto en funcionamiento el gobierno, que sirve para proveer a los niños pobres de las mismas oportunidades en el desarrollo pre-escolar que tienen los de clase media y mas ricos del país, así como también permite que sus madres realicen labores productivas que aumenten los ingresos de sus familias.

Quizás el gobierno del Presidente Medina podría poner a marchas a los que son hoy creadores de riqueza en los 928 proyectos que se han implementado a partir de las 154 visitas sorpresas realizadas en sus primeros 4 años de gobierno, los que con una inversión de mas de 33 mil millones de pesos ha permitido a miles de familias del campo a romper con un circulo de pobreza al que parecían destinados padecer durante toda su vida.

Solo que para hacer marchar a los beneficiarios de las visitas sorpresa, tendríamos que unirlos en una sola marcha a través de las carreteras troncales mas importantes del país, ya que el impacto de la inversión del gobierno ha disminuido la migración del campo hacia los cinturones de miseria que se agrandaron en las ciudades producto de años de abandono de la zona rural de la República.

Sin contar que podríamos también convocar a una marcha a los receptores de los créditos de la banca solidaria, a los que se ganan la vida en sector turístico que ya se acerca a los 6 millones de visitantes al año, a las familias que cambiaron su vida cuando fueron mudados al Nuevo Boca de Cachón en la provincia Independencia para evitar el susto permanente que tenían con las inundaciones por la crecida del Lago Enriquillo.

También participarían las familias que viven hoy en la Nueva Barquita, que ya no tienen que cargar con sus enseres para los refugios cada vez que el cielo se nublaba o se anunciaba que rondaba un ciclón en las aguas del Mar Caribe, sumaríamos a los miles que han sido transportados o atendidos por los médicos del sistema 911, los cientos de miles que han recibido sus carnets del Seguro Nacional de Salud (Senasa), los que compran sus medicinas a precios accesibles en las farmacias del pueblo o la reciben en forma gratuita en los hospitales públicos.

Que marchen también las familias que reciben los beneficios de los Centros de Atención Integral para la Discapacidad, los guardias y policías con sus familias que cuentan con servicios de salud y acceso a toda la red de proveedores del seguro público, los que ya iniciaron el proyecto piloto de la República Digital, los que comienzan a mudarse a la Ciudad Juan Bosch, y muchos etcéteras mas que es el producto de un gobierno que trabaja alineado con las necesidades de la gente.

Y sería un abuso si nos planteamos hacer una marcha con los casi 3 millones de votos que obtuvo el Presidente Danilo Medina en las elecciones del año pasado, el número asusta solo de pensarlo, pues es la representación electoral de un pueblo que votó por la estabilidad, el progreso y la paz, aunque les duela tanto recordarlo a los que no han asumido aún su derrota.