Y cuál es el problema, si lo que abunda no daña

Por Francisco Luciano viernes 27 de septiembre, 2019

La solicitud efectuada por diversas vías, para que la Junta Central Electoral, realice un cotejo total de los resultados del escrutinio que,  el nivel presidencial,  arrojen las maquinas producto del voto automatizado, no puede ser visto como una necedad de los solicitantes, sino como una oportunidad para que no quede ninguna duda de la eficacia de un sistema que nunca se ha empleado en el país.

Es infundado el argumento de que esto retrasaría el proceso.  En menos de una hora se cuentan las boletas de cada mesa, sobretodo porque en las primarias del 6 de octubre,  participan solo  dos organizaciones y en el caso de una con un padrón cerrado, que en el hipotético caso de que votara el 100% de sus inscriptos,  no llegaría al 20% del total  nacional.

La oportunidad de realizar la votación total consiste en que no quedará ninguna duda de la infalibilidad del voto automatizado, legitimando dicho sistema, lo cual elevará la credibilidad de la Junta Central Electoral y al mismo tiempo generará confianza al momento de ser empleado en las reales elecciones de autoridades: municipales, congresionales y  presidenciales.

¨Mientras más claridad, más amistad¨,  dice un dicho popular, por lo que, si la convalidación manual del conteo de los votos  realizado por las maquinas,  requiere retrasar la información oficial de los resultados finales por treinta o  sesenta minutos, lejos de atrasar el proceso seria adelantarlo, pues no habría ninguna razón para que nadie pueda alegar que le han perjudicado y acuda al argumento de que ¨nos hicieron un fraude colosal¨,  con las consabidas recurrencias ante el Tribunal Superior Electoral.

Como no existe nada que ocultar, realicemos la votación y el conteo automatizado y ratifiquémoslo con un conteo manual de la totalidad de los votos en todas las mesas y nuestra democracia quedará blindada, para Febrero, para Mayo y para siempre.

Por Francisco Luciano

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