¿Y ahora qué, sobrevivirá el PLD?

Por Nelson De Los Santos

El daño mayor y primario, ocasionado al Partido de la Liberación Dominicana, por parte de sus  dirigentes ocurrió hace varias  décadas, cuando decidieron eliminar los círculos de estudios como vía de entrada al partido, pues con ello se abandonó también la educación política. Y es así, como la doctrina ética de la liberación nacional y la reivindicación social de los pobres, que diera origen a ese partido, comenzó a sucumbir ante el avance de la ideología del “pragmatismo político de la post modernidad.”

Y progresivamente el partido de cuadros se fue convirtiendo en partido de masas y de ahí en una maquinaria electoralista. Los peledeístas “conscientes y disciplinados”, fueron siendo desplazados por tránsfugas inconscientes, arribistas e indisciplinados.

Y la utopía fue dando paso al pragmatismo, convirtiéndose los hasta ese momento dirigentes peledeístas de causas sociales, en gerentes políticos  “realistas”. Y la política para el bienestar común, fue muriendo de forma acelerada ante el avance de la política clientelar.

Y luego ya en el poder, la ética bochista en el manejo del estado fue cediendo espacio progresivamente al clientelismo político de sus nuevos socios del balaguerismo licensioso,  hasta terminar secuestrando al partido y sus militantes entre las redes del poder y el tráfico de influencias. Quedando atrás y bien escondidas las viejas consignas peledeistas ¡”Estamos en la calle, sin darle un chele a nadie”! y “¡Ni blanco ni colorao, mi voto será morao!” con que el partido de Bosch osaba diferenciarse como un partido ético frente a los corruptos del PRD y del Partito Reformista y sus aliados.

Y fue de esa manera como la corrupción administrativa de esos  gobiernos anteriores, denunciada cientos de veces desde “Vanguardia del Pueblo”  y la “Voz del PLD”,   terminó siendo una práctica muy   convenientemente acogida por varios dirigentes que se convirtieron en nuevos funcionarios. Y fue así como un pequeño grupo de antiguos “compañeros” provenientes de una clase media,  mediana y pobre, se convirtieron en potentados empresarios políticos “asociados en sociedad”.

Por otra parte, la democracia interna del partido devino en una autocracia, ejercida desde  el comité político, cuyos integrantes pasaron a ser funcionarios públicos del más alto nivel, al tiempo que mantenían su condición de miembros de ese máximo organismo “de por vida”. Y, en fin, de un partido de militantes conscientes, el PLD terminó convertido en una franquicia muy rentable de clientes políticos y empleados públicos obedientes y temerosos.

El que no se corrompió fue adocenado y el que quiso oponerse excluido. Y el comité central pasó a ser un órgano inoperante que solo servía para “legalizar” las decisiones de las élites dominantes del poder político partidario.

Actualmente, luego de 16 años corridos de gobierno, los peledeístas se encuentran fuera del poder, con un partido  dividido y desarticulado. Y  con la mayoría de sus dirigentes desacreditados y perseguidos por acusaciones de corrupción. Entonces cabe preguntarse ¿Qué le espera al PLD? ¿Cuánto daño podrá provocarle a su imagen esta andanada de acusaciones y persecuciones emprendidas contra sus principales dirigentes por parte el gobierno perremeista y sus aliados de la sociedad civil,? ¿Podrá recuperase de las mismas o terminará como el PRD, el PRSC, y la propia Fuerza del Pueblo (primer desprendimiento del peledismo), convertido en un partido bisagra más?

¿O, por el contrario, surgirá del interior del PLD un movimiento renovador que desplace a la vieja guardia burocrática y corrupta, retome la educación política y reorganice a las fuerzas progresistas de la nación en torno a los principios éticos de la política para el bienestar social con que Juan Bosch fundara a ese Partido de la Liberación Dominicana, hacen hoy 47 años?.

 

Por Nelson De Los Santos P.

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