Votar en medio de una epidemia

Por Edgar Marcano lunes 29 de junio, 2020

Votar en medio de una epidemia nacional es un riesgo de alta letalidad sin importar protocolo sanitario en la covidianidad eso tiene cocorícamo. Debilita nuestra democracia la guerra de los egos entre el liderazgo mayor, priman las malas artes ante el dilema sucesoral con leyes nuevas automatizadas. El trueque domina el proselitismo en tanto el ciclo de la guerra de los egos es un clima de triste barbarie.

Encuestas sesgadas más que jugar se burlan de la percepción, intentan crear realidades virtuales, mientras invocan al fantasma del fraude. El proletariado dominicano está herido por Covid, la farra electorera y un pésimo liderazgo mayor, mientras cada paisano continúa la vida con la amargura de la covidianidad.

El virus apestoso impuso el zoom, el mejor candidato es el que más da, ahora la campaña proselitista es una batalla campal, las acusaciones recíprocas son sus dardos envenenados de odio y cada facción alega tener menos participación que las otras en el crimen organizado.

A pesar de la intensidad de la peste, la salud colectiva parece no importarle a nadie, mientras se advierte que el Covid es enemigo de la individualidad y la supuesta democracia enarbolada para nada induce a mejoría cotidiana. Una calma tensa y un silencio misterioso rodean la data increíble de la pandemia, a los dominicanos parece faltarnos valor para defender la salud colectiva con la responsabilidad que amerita el caso, la plebe luce ser heredera de la barbarie de la esclavitud.

Mientras Covid nos desemplea, nos desespera y hasta nos asesina, una tayota oferta lo que no tiene ni pueden dar, en tanto se gesta un presupuesto nacional complementario superior al billón de pesos cuya fuente y fiscalización desconocemos. Nos alarma el crecimiento de la invasión pacífica en medio de la peste covidiana.

Hoy dos bandos despóticos completan un tripartidismo electorero, encuestas falseadas construyen sus propias realidades, el caudillismo omnímodo falla en crear percepciones. Tras tres meses de frágil cuatrentena a nadie conmueven los muertos y contagios, los pobres no tienen acceso a las pruebas y estamos en estado de epidemia nacional.

Desencanta la palidez del show político, una tayota cuello inflamado de triunfalismo se oculta de la plebe y rehuye su contacto, un león herido juramenta a dos manos y un inmenso super penco dispensa una formidable acción cívica sin precedentes, a diestra y siniestra, en lo que el narco, ni el crimen organizado son temas tabúes.

En RD cada onda mediática es vocera de una facción proselitista cuyo sello distintivo es la corrupción impune, hoy sin pruebas, ni pruebas, usan el Covid como arma mediática de destrucción masiva, con sus omisiones y desaciertos deliberados inducen al pánico colectivo ocultando los casos y discretizando los testes. Nuestro patriótico sanedrín en aras del bien común edifica 24/7 un preventivo protocolo hilvanado con la OMS.

Algunas candidaturas subastadas han caído en manos del narco y el crimen organizado, piezas claves en la agenda nacional y el asistencialismo, suben los temas al escenario y con ello cada bando intenta descalificar al contrario, total todas las facciones en pugna tienen un orígen comunista común.

 

Por Edgar Marcano

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