Vivimos días grises tangibles en humaredas y llamas físicas reales

Por Edgar Marcano martes 12 de mayo, 2020

No dirigen personas de visión atea, seguidores de un extinto caudillo ateísta, ahora necesitamos Fe para sortear la crisis del siglo, las recetas para revertir esta calamidad han de ser viables, ahora “líderes” sin juicio ni corazón exigen canibalizar los ahorros de los obreros lo que constituye una imprudente iniquidad, mientras profetizan un potencial “vacío de poder”, eso es ganas de joder pues las sociedades organizadas tienen códigos para resolver esas eventualidades.

Nuestro orden político social y administrativo no tienen por qué quebrantarse por un corrimiento de las elecciones, eso de votar en medio de una peste es una temeridad demencial, pero no hay protocolo sanitario válido en un país deficiente de agua ni para apagar un fuego e incapaces de realizar la disposición final de la basura, carecemos de eficiencia y honestidad. Nos sobran mercaderes del terror y la política sin misión ni vocación de servicio.

El cartel de la basura es tan poderoso que impide toda iniciativa de su organización y aprovechamiento sin importarles el ambiente ni la salud, ateos son y un estribillo de sus cánticos reza: LA VIDA NO VALE NADA, la ética de estos fariseos es la ética del amor al dinero, tan fetichistas son que están osando reabrir la economía por interés electoral, presión empresarial, signos de los indicadores, no les importa desafiar la muerte y se han inventado que la cónica  de contagio empieza a aplanarse, pero nadie dice que hay que reformar los sistemas sanitarios y de seguridad social de calidad.

Aún la epidemia no está libre de expandirse, ¡Más les vale no inventar reanudar por ahora los ejercicios económicos!, no es lo mismo explotar una mina de oro al 3% y hacer concesiones laxas sin ningún imputado ni impulso al crecimiento, aunque ambas son acciones criminales que explotar temerariamente a toda una nación.

Carecemos de respuestas al Covid, salvo la Fe en Dios, mientras en unos sainetes de mala muerte los tablajeros de la patria juegan al transfuguismo sin importarles los retoños del virus, ni la frontera, ni la vida de los débiles, ahora tratan de salvar el voto de la diáspora ignorando que en los países desarrollados se respeta el distanciamiento.

Nuestros códigos actuales son los caprichos del funcionariado, las leyes de las fuerzas del mercado no nos dispensan el bien común pues solo garantizan las utilidades del empresariado, extrañamente Covid solo ataca a los encopetados, es menester la sinergia de la supervivencia, sin pruebas, sin reactivos, no sabemos hasta cuando, mientras nuestras famélicas y flemáticas autoridades se hacen los pendejos.

Vivimos días grises tangibles en llamas y humaredas reales, estos tiempos recios vividos nos obligan a la asignación oportuna de los insumos trabajo y tecnología de calidad, ignoramos el universo real hospedero de la peste, eso de que tenemos menos casos que los países desarrollados es un mito, realmente es que no los podemos contar, ahora las fogatas de los predios y los vertederos desvían los recursos y postergan las batallas contra Covid.

 Sin mascarillas, sin gel, sin pruebas, ¡vaya eficiencia!, en República Dominicana lo normal es la calamidad, ahora empeorada por el contagio inevitable de los invasores “pacíficos”, mostrencos y orejanos circulan 24/7, nuestra identidad e idiosincrasia peligran seriamente, esos ocupantes no son ajenos al contagio, ni a la des economía, ni a la quema criminal en ciernes, mientras nuestros medios venden encuestas noticias e indulgencias a los intrusos, a pesar de nuestro régimen de derecho, desarrollo, altas cortes, nuevos códigos, nadie enarbola una respuesta patriótica para nuestros enormes males.

 

Por Edgar Marcano

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