Vive tranquilo, agradecido y nunca te compares

Por Alfredo García jueves 26 de mayo, 2022

Escuchando a Luis Eduardo Aute me percaté que una de sus canciones invitaba a vivir, diciendo que la vida se va demasiado rápido como para complicarnos con situaciones que no podemos resolver y que no están en nuestras manos hacerlo.

El autor exhorta hacer uso de todas las cosas simples que nos rodean y disfrutarlas al máximo, al tiempo que desarrollamos el gusto por todo lo sencillo que tenemos a mano y que nos da más placer que nada, como el fresquito que se coge en un balcón, salir a caminar o simplemente estar tranquilos.

Creo que uno de los grandes hándicaps que hemos desarrollado en nuestras vidas agitadas es la incapacidad de disfrutar la tranquilidad, disfrutando un momento, el que decidamos disfrutar, para desconectarnos, energizarnos y continuar.

Es menester aprender a desentendernos de las preocupaciones, las cuales siempre tendremos, y sacar un momento del día para estar solos con nosotros mismos, escucharnos, sentirnos y respirar, preferiblemente al aire libre.

Se trata de poder diseñar y construir un escape al que podemos acudir cuando queramos estar en paz para despejar y oxigenar la mente.

Muchas veces lo único que necesitamos para hacer frente al estrés del día a día, y elevar nuestro desempeño en lo laboral y personal, es hacer una pausa para reordenarnos mentalmente.

Los beneficios de la tranquilidad pueden ser sanadores y de resultados exponenciales, pero para ello, debemos construir la costumbre de estar tranquilos y aprender a estar con nosotros mismos tranquilos, en un esfuerzo por dominar la mente en aras de una tranquilidad que conforme se practica, se hace más placentera.

De igual manera debemos aprender a construir pensamientos positivos como forma de contrarrestar los negativos que siempre pululan en nuestra mente.

Sonará extraño, pero debemos tener un ejército de pensamientos positivos que lleguen con su alegría a llenar nuestras mentes recordándonos cosas buenas desde la gratitud.

La decadencia sólo puede tener lugar cuando dejamos que más pensamientos negativos nos invadan, y el pesimismo se instaure como una raíz de amargura cuyo antídoto sólo puede ser sentirnos agradecidos por lo mucho o poco que creamos tener.

Muchas veces estamos estresados porque pensamos que no podremos realizar tareas laborales por considerarlas difíciles, sin embargo, no es hasta que lo intentamos que nos damos cuenta que contamos con la capacidad para hacerlas y hacerlas bien.

Es por ello que hay que también desarrollar otro elemento y es la confianza en uno mismo que debe fomentarse creyendo que es posible hacer y lograr lo que nos propongamos, entendiendo que haciendo es cómo se aprende, y no permitir que los pendientes, sean los que rijan nuestro estado de ánimo dado que siempre tendremos pendientes por hacer mas no por ello debemos permanecer estresados.

Fomentemos en nosotros emociones positivas de fe, alegría, confianza y orgullo positivo, es decir, sentirnos bien por lo que hemos logrado en la vida, sabiendo que los fracasos no existen porque sí, sino que son enseñanzas invaluables que luego usamos como experiencia de vida.

Ahora bien, la receta perfecta para sentirse amargado, triste, estresado y de mal humor, es compararte, eso nunca debe tener lugar en la mente pues tiene un componente tan destructivo que te desarrolla baja autoestima si piensas que los otros son mejores que tú, superiores o les ha ido mejor; pero también puede llevarte a la arrogancia absoluta cuando entiendes que eres mejor que los demás.

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