Un viraje ético: una quimera

Por Manuel Berges Hijo lunes 23 de octubre, 2017

Yo soy católico practicante y en mi Iglesia se nos enseña a pedir perdón cuando fallamos lesionando los derechos de los demás,   o los ofendemos,  o cuando tenemos una  conducta temporal carente de ética, contenidas estas normas en los diez mandamientos de Jesucristo y los cinco de  la  Iglesia Católica.

Para reconciliarnos con  nuestro Señor y  traer paz a nuestra alma y desagraviar al ofendido, tenemos el sacramento de la  Confesión,  porque a través de él se recuperan el gozo y la paz que trae la amistad con Dios, un don que solo el pecado es capaz de robar a las almas de los cristianos.

El sacramento de la confesión, en el cual creemos como dogma de fe,  es un sacramento de curación. Cuando un católico se confiesa es para sanarse, curar su alma, sanar su corazón y de algo que hizo y que no está  bien.

Explica nuestro Papa Francisco que: “el perdón de nuestros pecados no es algo que podamos darnos nosotros mismos. Yo no puedo decir: me perdono los pecados. El perdón se pide, se pide a otro, y en la Confesión pedimos el perdón a Jesús. El perdón no es fruto de nuestros esfuerzos, sino que es un regalo, es un don del Espíritu Santo”.

¿Es complicado confesarse? la Iglesia nos propone cuatro pasos para la confesión: 1) Examen de conciencia; 2) Contrición o arrepentimiento, que incluye el propósito de no volver a pecar;  3) Confesión de los pecados graves no veniales;  4) Satisfacción o cumplir la penitencia.

Veamos estos pasos a la luz de  la política criolla, pues tenemos un gobierno y una oposición.  El gobierno va como una guagua en reversa y  la oposición no se define si es de oposición  o está en oposición, que  no es lo mismo.

Menciono esto porque algunos amigos de oposición, no en  oposición, exhortan a las autoridades  a “dar  un    viraje ético” en su inmoral y reprochable conducta,   como si fuese pedirles quitarse un traje y ponerse  otro.

Pareciera,  que estos amigos de oposición, no  en oposición,  creen  inocentemente que las autoridades lo harán, porque si lo no  creyeran no harían la petición.

Eso  no es oponerse al gobierno con la debida dignidad y  patriotismo, eso es jugar a las escondidas y burlarse del país.

Si vemos las inconductas e indelicadezas cometidas en  los años de gobierno del Partido en  ejercicio, vemos casos como los: PEME, Bienes Nacionales, de  la Oficina Supervisora de Obras del Estado, los del Consejo Estatal de Azúcar, los aviones y el radar militares, la venta de  un  barrio con sus habitantes incluidos, el  caso de  el “Don   Quirino”  y su sobrino Quirinito, drogas por Punta Caucedo, la participación de Policías y   Militares en  actividades de narcotráfico y de sicariato, los sueldos lujosos de funcionarios, la carestía de la vida, los altos impuestos, los Presupuestos nacionales deficitarios junto a un exceso de  préstamos internacionales, los monopolios y los oligopolios, la perdida de  la soberanía e independencia pues el poder está subordinado a los poderosos de la Tierra,  el libro Hablemos  de depravación sexual para uso de los niños en las Escuelas Públicas,  la frontera abierta, empleos  para haitianos, nacionalidad dominicana a  los haitianos con solo decir  que aquí nacieron, la corrupción y la impunidad por la falta de justicia efectiva, el acuerdo para que RD entera sea  una  base   militar de los EUA, los casos de  la Oficina Metropolitana de Servicio de Autobuses y el escandaloso tema de Odebrecht, por solo mencionar algunos  pecados mortales.

Pregunto: ¿Harán las autoridades, para “dar un viraje ético”,  un examen de conciencia?  Me temo que  no.

¿Se arrepentirán para “dar un viraje ético”,  de haber cometido esos pecados? Me temo que  no.

Estos pecados, todos, proporcionan mucho  dinero, lujos, prebendas, beneficios y sobre todo poder, para reelegirse, otorgar como favores lo que al Pueblo por derecho le corresponde  y mantenerse sangrando  al Estado.

Son tantos los pecados graves y mortales que hasta  les faltaría memoria para confesarlos, cuando en la realidad,  ellos se  ufanan de haber salido de la miseria y muestras sus “teneres” con orgullo sibarita.

¿Confesaran  sus pecados contra la Patria como  tal,  y contra el Pueblo que ha sufrido sus desmanes,  para “dar un viraje ético”?.    Me temo que  no. Los amigos de oposición,  parece, que si piensan que los confesarían.

Como no se someterían a  este Sacramento de la confesión popular, es obvio que no cumplirían  penitencia alguna.

Pero el Pueblo conoce estos pecados contra la Patria, estamos despertando del estado de somnolencia  a que nos han sometido con  la enorme  propaganda de que todo está bien y nuestros amigos de oposición habrán  de pasar al terreno de estar en oposición, hacerse una transfusión de sangre de Duarte y volver a independizarnos  del poder local y extranjero.

¡Dominicano, hoy se necesita sangre tipo Duarte!

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