Violencia y gagá en la Semana Santa. ¡Qué viva la cultura binacional!

Por Camelia Michel lunes 17 de abril, 2017

Como elemento discordante en la celebración de la Semana Santa, se observa un notable aumento de manifestaciones de gagá en todo el territorio nacional. La tradicional actitud de recogimiento y dolor que acompaña a las expresiones del pueblo dominicano en la denominada “Semana Mayor”, contrasta con el jolgorio y excesos de grupos de nacionales haitianos y sus descendientes, que en diversas zonas del país realizan dichos rituales, vinculados a la religión vuduísta.

A pesar de su origen religioso politeísta y de su coincidencia con la solemne celebración de la Semana Santa -en la que estas prácticas ajenas a la cultura dominicana generan disturbios y enfrentamientos- la población observa con asombro la actitud displicente de las autoridades gubernamentales y religiosas. Las quejas y críticas llueven, especialmente a través de los medios digitales y de las redes.

En la celebración del gagá los grupos suelen bailar al son de instrumentos de viento y percusión creados para tales fines. Los oficiantes visten atavíos llamativos. Algunas de sus danzas tienen una connotación claramente sensual. También el consumo de alcohol es un elemento característico de dichas actividades, en las que muchas veces participan menores de edad. Es frecuente que en las jornadas surjan trifulcas, cuyo saldo pueden ser heridos y hasta muertos, generalmente por el uso de armas blancas.

Resulta particularmente llamativo el silencio de las principales iglesias del país, como la Católica y algunas protestantes, dado que las creencias del vudú son coincidentes con el politeísmo, considerado bíblicamente el mayor pecado que puede cometer un pueblo. Los textos de las Sagradas Escrituras son reiterativos en este aspecto.

Tanto los sacerdotes católicos como los pastores evangélicos, suelen hacer profundos sermones acerca de las Siete Palabras, de las que se valen para pronunciar toda clase de críticas a la sociedad dominicana, y muy especialmente a las autoridades y funcionarios de los tres poderes del Estado, pero nunca abordan este problema generado por una transculturación galopante, que afecta principalmente a los dominicanos de extracción social humilde.

Las principales religiones cristianas del país, parecen tener una línea de combate contra la transculturación que promueve el aborto y el matrimonio homosexual. Las prácticas vuduístas en suelo dominicano no parecen preocuparles. En cuanto a las autoridades gubernamentales, todos sabemos la gran inercia –más bien complicidad- que éstas tienen para enfrentar la omnipresente injerencia haitiana en todos los aspectos de la vida nacional.

Semana Santa 2017.

La solemne conmemoración de este Viernes Santo se vio salpicada de numerosas imágenes de los grupos de gagá, especialmente en diferentes sectores del Gran Santo Domingo y de la región Este, donde se reportó la ocurrencia de hechos de sangre. Los medios informan la muerte a cuchilladas en medio de una fiesta de gagá del joven Jamel Leodel de Jesús Demis, en el sector Loma del Cochero, en San Pedro de Macorís.

También se reportó un hecho en que resultaron dos personas heridas con armas blancas en La Romana, en un gagá. Por otro lado, un reportero gráfico de la agencia EFE, presenta una secuencia visual de una celebración en el Batey Mata Mamón, en Santo Domingo, donde se observa a un grupo vestido con ropas llamativas, instrumentos musicales característicos y banderas de colores que representan a algunos de sus dioses. En el centro de dicho grupo yace una jovencita en el suelo, en pleno “trance”, y mostrando su ropa interior.

En Santo Domingo Este las expresiones de gagá son bastante frecuentes. Vecinos del sector Lucerna se quejaron de los escándalos de los participantes de tales celebraciones, que se repiten varias veces en la cuaresma, y por supuesto, en la Semana Mayor. También en Villa Duarte suceden tales demostraciones de religiosidad de los occidentales, y se puede ver un vídeo de un grupo de gagá que “desfiló” por algunas calles de dicho sector, con banderas dominicana y haitiana.

Fue particularmente notorio un incidente en Manzanillo, en la zona fronteriza, descrito por el periodista Arsenio Cruz, en la edición digital del periódico El Caribe del 14 de abril:

“Cientos de haitianos celebran este Viernes Santo en la frontera, a pocos metros de criollos y sin prohibiciones, en la playa ¨La desembocadura¨, entre el río Masacre y el Atlántico, donde está ubicada la pirámide número uno que divide ambos países”. Explica el comunicador que “Mientras los dominicanos acatan el llamado de las autoridades, comparten comidas y bebidas sin música, sus vecinos se confunden en medio de tragos, atabales, gagá y una de las mejores orquestas amenizando en tarima”.

También indica que algunos occidentales cruzan en barcos a comprar cosas a la parte oriental. Lo mejor es que todo esto sucede bajo la mirada indiferente de las autoridades del CESFRONT y la Armada dominicana. En años anteriores, inclusive, se reportaron agresiones contra dominicanos, ya que muchos haitianos consideran que ese balneario les pertenece.

Orígenes y naturaleza del gagá

Dicho ritual llegó al país a través de los obreros haitianos contratados para el sector de la producción azucarera, y se mantiene como una tradición en algunas zonas cañeras. Sin embargo, a lo largo del tiempo, tales celebraciones expanden su radio de acción y trascienden los límites rurales de los bateyes, para penetrar en barrios citadinos y en zonas ajenas a la economía del dulce. Lo practican los haitianos y sus descendientes y algunos dominicanos que conviven en la vecindad de dichas comunidades.

En algunas comunidades el ritual del gagá comienza su ceremonia el Jueves Santo, a las doce de la noche, y continúa viernes y sábado, extendiéndose a veces hasta el Domingo de Resurrección. La preparación se da con bastante antelación a la Semana Santa, durante la cuaresma. Hay grupos o bandas de gagá que se desplazan por las calles de ciudades y campos, tocando y cantando canciones rituales. Esto también sucede en el país vecino para la misma fecha.

En su prólogo al libro de la antropóloga norteamericana ya fallecida June Rosenberg, “El ga-ga: Religión y Sociedad de un culto dominicano”, que data de la década del 70, el investigador social Marcio Veloz Maggiolo asegura que este culto “no constituye una expresión folklórica ni carnavalesca, como creen muchos investigadores y curiosos.”

Antes bien, “El Gagá, cuya manifestación pública más elocuente es su expresión por las celebraciones de semana santa, es todo un conjunto de relaciones socio-religiosas que opera desde un contexto social rural, ligado al ingenio y a la caña de azúcar”. Veloz Magiolo explica que el gagá se organiza en torno a relaciones jerárquicas en las que predominan “los contactos con el mundo de los espíritus, los guedés, los luá, los seres del ritual radá y del ritual petró”. Diversos investigadores señalan que dicha fe tiene muchos elementos sincréticos que incluyen formas de relaciones africanas y occidentales, como el voudu, cristianismo, santería, espiritismo, entre otras.

Santo Domingo, 15 de abril 2017.

 

 

Comenta