Violencia sigue en Nicaragua mientras Ortega reflexiona sobre carta del clero

Por El Nuevo Diario sábado 9 de junio, 2018

EL NUEVO DIARIO, MANAGUA.- Nicaragua vivió hoy nuevos episodios de violencia, a la espera de que el presidente Daniel Ortega responda a una carta que los obispos le entregaron con una propuesta de “democratización” del país, ante lo cual pidió tiempo para “reflexionar”, en medio de la crisis que deja al menos 135 muertos.


La violencia inició desde la noche del viernes al norte de Nicaragua, donde un niño murió cuando un grupo de desconocidos a bordo de una camioneta descargó disparos con armas de guerra en un barrio con manifestantes, según confirmó la Arquidiócesis de Jinotega, 163 kilómetros al norte de Managua.

Ataques similares, de hombres en camioneta disparando con armas de guerra a manifestantes, fueron reportados esta madrugada en Managua y municipios vecinos, como Ciudad Sandino y Ticuantepe.

Como resultado, los pobladores de diversos barrios de dichos municipios levantaron nuevas barricadas para impedir el paso de estas camionetas con hombres armados, que se caracterizan por ser en su mayoría grises y todas de la misma marca.

La Conferencia Evangélica Pentecostés de las Asambleas de Dios de Nicaragua desautorizó al presidente del Ministerio Clamor de Dios Internacional, el puertorriqueño Jorge Raschke, quien defendió en Managua a Ortega, y dejó claro que el pastor, que descalificó a los obispos católicos nicaragüenses, no las representa.

Un grupo de estudiantes que se mantenía atrincherado desde el 19 de abril pasado en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), al este de Managua, abandonó el campus, que sirvió como santuario de estudiantes que protestan contra el presidente y era asediado por policías y fuerzas de choque oficialistas conocidas como “turbas”.

Horas después la universidad propiedad de la iglesia Bautista, que por ley recibe subvención del Estado, ya que funciona como pública, fue saqueada por desconocidos.

Al suroeste de Managua decenas de familiares y amigos despidieron a Chester Javier Chavarría, un joven de 19 años que murió el pasado jueves durante un ataque a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAM-Managua).

Los universitarios Víctor Cuadras y Zayda Hernández, representantes de la Coalición Universitaria, llegaron este sábado a Nicaragua después de un viaje a Washington donde constataron el apoyo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y su secretario, Luis Almagro, para poner fin a la crisis del país.

Tras un respiro de unas 6 horas, los enfrentamientos violentos volvieron en horas de la tarde de este sábado en las ciudades de Jinotega (norte) y Masaya (Pacífico), donde una camioneta de la alcaldía jinotegana y una motocicleta fueron calcinadas, mientras que a 50 kilómetros al norte de Managua los manifestantes denunciaron que un vehículo estatal fue sorprendido con un ataúd que contenía armas.

Hasta el anochecer de este sábado Ortega no había anunciado el fin de su “reflexión” sobre la carta de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), que básicamente le pidió la “democratización” del país, que se traduce en la exigencia de la población, de que abandone el poder.

La violencia en Nicaragua se da en medio de una crisis sociopolítica, la más sangrienta que atraviesa el país centroamericano desde los años 1980, con Ortega también de presidente.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la también vicepresidenta Rosario Murillo, que han dejado 135 personas fallecidas según el Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos (Cenidh), comenzaron el 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social.

Luego, se convirtieron en una exigencia de renuncia, tras once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.

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