(VIDEO) Sancarleños versus camioneros: un sector que sobrevive entre humo y ruido

Por Camila García jueves 7 de noviembre, 2019

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Odile vive en San Carlos desde hace 25 años y, desde los cuatro, se asfixia entre el humo de los más de 600 camiones que atraviesan a diario las calles del histórico barrio capitalino, ese que se resiste a la apatía de las autoridades, a la espera de sus más que justas reivindicaciones sociales.

“Aquí últimamente se está respirando más humo que aire puro”, se lamenta la joven mercadóloga, asegurando que además de manifestaciones en las barriadas, se han querellado ante todas las autoridades pertinentes: en el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), en Salud Pública y en la Alcaldía del Distrito Nacional, sin suerte alguna.

“No nos han dado ni una sola respuesta, él vino aquí hace dos años y después de eso más nunca”, dice Odile en referencia al alcalde, David Collado, quien tras reunirse con los representantes de la comunidad logró moderar el paso de vehículos pesados, que un mes más tarde volvió a su tradicional caos.

Choferes de patanas, tanqueros, camiones de gasolina y demás furgones de carga emprenden su temeraria travesía desde el amanecer de Dios hasta la medianoche, partiendo del Puente Matías Ramón Mella (Puente de la Bicicleta) para atravesar las vías que comprenden desde la Calle Emilio Prud Homme, hasta la 16 de Agosto.

“Anoche hubo una patana que se subió en la acera de la Iglesia, casi se sube en la de mi casa”, recuerda Odile. “Mi tía tiene un local de decoración con un estante donde pone sus arreglos florales, si ese estante no hubiese estado ahí, se lo lleva”.

Solo en la Escuela Primaria República de Brasil hay 500 niños y, en la Iglesia San Carlos, más de 20 miembros por comunidad, en la misma calle se ubican también una fundación de ancianos, dos asociaciones de ciegos y una entidad al servicio de los discapacitados.

Pero los choferes que toman la ruta Haina- Caucedo, de puerto a puerto, no respetan ni el horario estudiantil, ni la eucaristía de las 6 de la tarde, siendo los viernes “el desfile mayor”, cuando llegan a pasar hasta cinco camiones de 16 y 24 gomas en menos de un minuto, arriesgando y empolvándole la vida a cuanto ser humano se encuentre allí.

“Hay personas que se han hecho asmáticas, incluso hay varios miembros de la fundación de envejecientes que están teniendo problemas de audición¨, dice Odile apenada, y asegura que muchos que llevaban “su vida entera” en San Carlos han optado por mudarse.

“Es una situación muy caótica y el temor de nosotros es que pase una desgracia con cualquier persona que pase por aquí”, conclye la joven.

Después de la Ciudad Colonial, San Carlos es junto a Villa Duarte (Pajarito) y otras vecindades, uno de los más viejos barrios de Santo Domingo, cargados de una larga historia y poseídos por un acervo cultural incalculable.

Su pujanza quedó rezagada con el surgimiento de otros sectores como Gascue, Ciudad Nueva, y más recientemente, las urbanizaciones al norte y oeste de la capital, así como la parte oriental, con el ensanche Ozama y Los Mina como líderes.

Reproches con un buen fundamento, vecinos que se catalogan “de segunda clase” y sin voz; el Ayuntamiento ni se molesta en llamarles para llegar a algún principio de acuerdo sobre las necesidades de los sancarleños, que son muchas y de diversa índole.

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