Ventajas comparativas versus ventajas competitivas de las exportaciones

Por Víctor Manuel Peña miércoles 27 de julio, 2022

En la larga etapa previa a la globalización las ventajas del comercio internacional provenían fundamentalmente de las ventajas comparativas o de los costos comparativos de David Ricardo.

Y es natural que la diferenciación de los costos comparativos estaba influida en lo fundamental por la productividad de los factores de la producción.

En esa etapa del comercio internacional y de la economía mundial no estaba descartada la influencia e incidencia de la ciencia y de la tecnología en la diferenciación de los costos comparativos; en otras palabras, estamos hablando de su incidencia en la productividad de los factores de la producción.

En la contabilización de las ventajas comparativas se contaban los impuestos que se aplicaban a las exportaciones o sea que los países exportaban impuestos.

Las ventajas comparativas se contabilizaban fundamentalmente a nivel de los precios de exportación.

La calidad del producto no era fundamental en la determinación de las ventajas comparativas en esa etapa del comercio internacional y de la economía mundial.

A partir de los 80 cuando comienza a fraguarse y configurarse la era de la globalización el criterio de las ventajas competitivas se encargó de sustituir el criterio de las ventajas comparativas.

El precio y la calidad van a ser clave en la configuración de las ventajas competitivas.

La ciencia, la tecnología y la innovación van a ser claves en la configuración de la competitividad de la economía y en la competitividad de cada sector de la economía.

La ciencia, la tecnología y la innovación y el emprendedurismo -o emprendimiento-, van a ser claves en la determinación de la productividad y de la competitividad.

Sin aumento de la productividad no hay aumento de la competitividad.

En esta nueva etapa de la economía mundial y del comercio mundial los países no podrán exportar impuestos, porque eso drena la competitividad de las naciones.

Entonces la calidad y el precio del producto serán claves, son claves, en la determinación de la competitividad exterior de los productos y de las naciones.

El teórico de las ventajas competitivas, Michael Porter, no fue un economista de gran calado, fue un hombre que se destacó en el mundo de la administración.

Dado que las monedas que se utilizan en el comercio mundial tienen un tipo de cambio, el tipo de cambio de la moneda nacional respecto de la moneda de referencia, puede afectar la competitividad de las exportaciones, específicamente la depreciación del tipo de cambio.

Hasta 1980 la industria azucarera era el nervio conductor de la economía dominicana en el decadente mundo de las ventajas comparativas de Ricardo.  Claro, el país exportaba también café, tabaco y cacao.

Tras el triunfo de la globalización o la imposición de la globalización en el mundo, en el país se impuso la transición hacia una economía de servicios basada en el turismo, las zonas francas y las remesas.

Pasamos de una economía de productos agrícolas basada en el azúcar, a una economía de servicios.

Lógicamente hubo un cambio en los niveles de dependencia y de vulnerabilidad.

Todavía hoy los sectores de poder económico, los vinculados al sector tradicional de la economía y los vinculados a los sectores de servicios, se disputan el control del poder político.

El sector financiero es un sector superpoderoso en la lucha por el control de áreas nodales del poder político.

Tanto los sectores que producen bienes como los que producen servicios para la exportación se benefician por igual de la depreciación del tipo de cambio relativamente libre que hay en nuestro país.

Pero no toda la competitividad de las exportaciones debe venir del precio, hay o tiene que haber una parte de esa competitividad exterior que debe ser proporcionada por la calidad de los productos o de los servicios expendidos fuera del mercado nacional.

La tecnología, la innovación y el emprendedurismo van a ser claves en la impresión, configuración y definición del distintivo de la calidad en el producto o en el servicio.

Caro, que en todo el proceso de construcción colectiva de la competitividad en una economía es trascendente y transversal, por lo que está implícito el papel de la ciencia o del conocimiento científico.

 

Por: Dr. Víctor Manuel Peña

 

*El autor es economista, abogado y miembro de la dirección central de la Fuerza del Pueblo (FP).

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