En Venezuela es muy difícil una solución pacífica

Por José Flández viernes 18 de agosto, 2017

No me explico cómo el gobierno dictatorial de Nicolás Maduro va a organizar elecciones democráticas, como pretenden los “pacifistas” gobiernos latino americanos, si el chavismo no tiene vocación democrática, aunque astutamente hayan participado y ganado varias elecciones, siendo la primera la única legítimamente democrática, donde Hugo Chávez se alzó con la victoria; las demás elecciones han sido fraudulentos mamotretos hechos a su medida.

 El chavismo es un proyecto “revolucionario” realmente antidemocrático, que se acogió a la democracia representativa que siempre han acremente criticado, para aprovechar la oportunidad que esta brinda a las organizaciones políticas de participar en sus certámenes electorales para que de forma pacífica cualquier tendencia ideológica pueda conseguir la oportunidad de tomar las riendas del Estado.

 Sin embargo, ese proyecto chavista en realidad, por su ideología marxista radical, lo que se plantea es, de manera resuelta y determinante, eliminar el que los que siguen esa ideología consideran un sistema de explotación del hombre por el hombre al que detestan hasta la muerte: el capitalismo.

 Es así como su mentor Hugo Chávez, a pesar de haber  aprovechado exitosamente, la oportunidad de participar en el juego de la democracia representativa, eso no le había pasado por su cabeza antes de que trató de tomar el poder violenta e infructuosamente a través de un cruento golpe de Estado contra el demócrata Carlos Andrés Pérez.

 Fue luego de esa fracasada intentona golpista contra los que ellos despectivamente llaman la “cuarta república”, al percatarse de la popularidad ganada después de esa osada acción militar, que el caudillo se decidió por aprovechar esa coyuntura a su favor para participar en las elecciones de 1998 las cuales ganó ampliamente.

 Esa fue la gran oportunidad que le brindó el destino en bandeja de plata a la izquierda radical, para hacerse de todo el poder económico, militar y político de la potencialmente rica nación venezolana, lo que han aprovechado perversamente, para socavar metódicamente el sistema democrático que habían utilizado para hacerse del poder legalmente, desmontando paulatinamente sus instituciones y montando como lo han hecho, una poderosa dictadura comunista.

 De manera que si los gobiernos latino americanos piensan que una dictadura como la de Maduro, dirigida por el régimen de Raúl Castro para asegurar su subsistencia, implicada en una criminal trama con el narco tráfico y otros intereses relacionados con naciones y organizaciones también anti democráticos, va a negociar con la oposición en buena lid, para ofrecerle la oportunidad de que lo saquen del poder organizando elecciones serias y legítimas, creo que están pecando de ingenuos.

 El ejemplo vivo de que es un error permitir que esa dictadura eche raíces para eternizarse en el poder, siguiendo su astuto juego, y no tomando una acción drástica para detenerla, es la criminal y ya longeva dictadura castrista, a la que por más sanciones y embargos hechos en su contra para debilitarla y hacerla ceder en sus propósitos totalitarios, estos no sirvieron de nada y esta sigue tan campante, poderosa y cada día más represiva y arrogante, como el primer día.

 De no producirse una intervención militar, ya sea unilateral, aunque mejor sería consensuada y con participación multilateral, que derroque por la fuerza ese tenebroso narco régimen comunista, tendremos en Venezuela una larga dictadura, como una copia fiel de la cubana.  

 Se puede dar por seguro, que de no actuar la comunidad internacional de manera contundente contra ese vergonzoso régimen, cumpliría el castrismo con su largo sueño de apoderarse, quien sabe hasta cuando, de la riqueza de la nación con los más grandes yacimientos petroleros del planeta, donde actualmente confluyen e influyen junto con Cuba, Rusia, Hezbollah, China e Irán, todo un conglomerado de intereses altamente peligrosos, para la estabilidad de nuestro continente.  

    

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