Vanidad

Por Vilma Yolanda Batista
Vanidad de vanidades decía Salomón a todo lo que el alma humana persigue para sentirse plena, para llenar un vacío que solo por gracia se logra.
Y es que en nuestra pecaminosa soberbia nos creemos que somos suficientes y que los logros y reconocimientos son los que nos hacer ser.
El Señor en su sabiduría se encarga de darnos en su justa medida la cuota de humildad, tolerancia y paciencia necesarias para contrarestar la vanagloria.
Solo cuando somos humillados podemos llegar a la sabiduría de que recibimos en la medida que nos damos de corazón y nada nos define más que la paz que sobrepasa todo entendimiento.

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