Unidades de Atención Primaria y Ambulatoria (UNAP) y el médico familiar

Por Pablo Ulloa viernes 31 de julio, 2020

Nuestra Constitución Dominicana, en su Articulo 60. Define el Derecho a la Seguridad Social, como “Toda persona tiene derecho a la seguridad social. El Estado estimulará el desarrollo progresivo de la seguridad social para asegurar el acceso universal a una adecuada protección en la enfermedad, discapacidad, desocupación y la vejez “.

De igual forma, en la Ley de la Estrategia Nacional de Desarrollo de la República Dominicana 2030 (Ley 1-12), en su  Segundo Eje Estratégico postula la construcción de: “Una sociedad con igualdad de derechos y oportunidades, en la que toda la población tiene garantizada educación, salud, vivienda digna y servicios básicos de calidad, y que promueve la reducción progresiva de la pobreza y la desigualdad social y territorial.”

La Ley General de Seguridad Social 87-01 contempla todo un Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS) el cual se basa en la promoción de la salud y la medicina preventiva como los servicios iniciales del Plan Básico de Salud. Las Unidades de Atención Primaria y Ambulatoria (UNAP) están concebidas como la puerta de entrada al sistema e incluyen emergencias, servicios ambulatorios y a domicilio, atención materno-infantil y prestación farmacéutica ambulatoria, según el listado de prestaciones que determine el Consejo Nacional de Seguridad Social (CNSS). Ley 87-01, Art. 129, ordinal b.

Las Unidades de Atención Primaria y Ambulatoria (UNAP) están centradas en el fomento de la salud y la prevención de las enfermedades. Tienen una importancia vital para mejorar el acceso, la equidad (atención y distribución de los recursos), y la calidad de los servicios de salud; son un mecanismo de contención al alto nivel de demanda de servicios que se produce en los centros de salud de segundo y tercer nivel, de sus costos y mejora de satisfacción de los usuarios.

La Medicina Familiar es una especialidad del ámbito clínico ambulatorio que se ocupa de la atención integral del paciente y su familia. Por tratarse de una disciplina integradora, su campo de acción no se limita a un órgano o sistema en particular sino a la globalidad y contexto de las diferentes situaciones de salud /enfermedad que pueden ocurrir a lo largo de la vida de una persona. Se trata de una especialidad sumamente amplia y compleja con herramientas y conocimientos que le son propios y para poder ejercerla se requiere de una formación específica de posgrado (residencia, concurrencia) y una actualización continua.

Por Pablo Ulloa

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