Unidad y permanencia PLD

Por José Peña Santana viernes 27 de octubre, 2017

El impase que tiene el Partido de la Liberación Dominicana en su comité político para tomar la correcta decisión que habrá de transferir como instrucción a sus congresistas en torno a la Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas, vislumbra asomos de división.

El partido de gobierno aún cuando es el de mayor solidez en sus estructuras, situado como la organización política más importante del sistema de partidos en el país, tomando en cuenta que en los próximos tres años completará dos décadas en la conducción del gobierno; por haber ganado cuatro elecciones presidenciales consecutivas;  junto al cansancio que tienen los órganos medios y de base con esas discusiones estéril en su principal organismo de dirección; por el descuido de poner en acción la totalidad de las resoluciones evacuadas en el octavo congreso Comandante Norge Botello, sumado a los escándalos de corrupción en que se han visto envueltos destacados dirigentes y la rebatiña, que ya no tan soterrada, se ve en la superficie, tratando de maniobrar en contra o a favor sobre quien recaerá la candidatura presidencial del partido en el 2020. Se puede convertir en una bomba de tiempo.

A pesar de que, si bien es cierto que los partidos de oposición, al igual que sus principales líderes, hasta el día de hoy no han concitado la confianza de la población, no debe ser expuesto el PLD y sus más encumbrados dirigentes a un rompimiento, cuando lo que garantiza la permanencia en el poder es que esa cúpula comprenda más temprano que tarde que debe asumir las cosas que conciernen al partido de manera consensuada.

Los liderazgos no se inyectan como una vacuna, eso se hace con el trabajo tesonero y la empatía con la población, tres períodos consecutivos de un mismo partido nunca ha sido fácil, menos aun de una misma persona; aunque muchas veces la decisión de un presidente reelegirse no es su propia voluntad, sino que es el entorno que insisten en ese particular, porque quieren seguir en sus puestos  y sienten temor que si llega otro aunque sea de su propio partido ellos cesan.

Por qué temores, si quiérase o no, en el partido de don Juan hay dos corrientes que gravitan y, alrededor de esas dos corrientes gira el partido, por tanto lo más razonable es que esas dos corrientes sean capaces de cohabitar en el mismo lugar de toma de decisiones; sobre todo, que entre esos treinta y cinco ciudadanos que componen el comité político, está integrado el gabinete del actual gobierno y lo estaría por igual en el próximo gobierno de ese partido, indistintamente de que sea Danilo Medina o Leonel Fernández, quien ostente la primera magistratura del Estado.

Deben terminar esa rebatiña, porque ahí anda el Partido Revolucionario Moderno PRM, varios partidos de menor dimensión, está la denominada Marcha Verde y una población en acecho,  con el cansancio que sabemos que ya tiene la población, ni hablar de todos los dirigentes y directivos del propio PLD que se sueñan a diario luciendo la banda tricolor sobre su pecho. Es una señal de  terremoto y, si otros factores llegaran a intervenir en este proceso, en cualquier momento podría generar un tsunami.

La unidad, el entendimiento razonable de la situación política, el compañerismo que siempre les ha caracterizado, el pensamiento del líder histórico debe prevalecer para culminar la obra de Duarte que fue la inspiración del profesor Juan Bosch, al fundar el partido. La hermandad de los dos discípulos más aventajados de don Juan, debe resplandecer nuevamente, como cuando les tocó asumir el control del partido y del país siendo ambos apenas dos jóvenes sin la experiencia de hoy. Con una larga conversación a solas entre Danilo y Leonel, estaría garantizada por mucho tiempo la unidad y permanencia del PLD en el poder.

 

 

        

 

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