Una temática muy oportuna, sobre el Amado Maestro Ascendido Jesús

Por Rolando Fernández martes 25 de junio, 2019

¡Sí!, en estos tiempos considerados ya como postreros de la llamada “Era Cristiana”, a partir de ciertos señalamientos bíblicos, que se entienden bastante claros, por parte de algunos buenos lectores de la Sagradas Escrituras; y, principalmente, aquellos connotados esoteristas, como orientadores espirituales diversos, que sirven a la Humanidad hoy.

Qué pasó con la vida de Aquel Maestro, durante el período entre los doce (12) y los treinta (30) años, previo al inicio de su vida pública, en tiempos muy lejanos, hace siglos ya; y, siendo a partir de, cuando comienza el ministerio terrenal encomendado por el Padre en los Cielos; con posterioridad incluso, a ser bautizado por Juan el Bautista, conforme el texto bíblico correspondiente.

Ha sido por siempre esa la gran pregunta, entre otras asociadas al Amado Maestro Ascendido Jesús, y su trabajo divino terreno de entonces, que tantos religiosos dentro del cristianismo convencional se hacen, y hasta algunos fuera del mismo, pero con inquietudes también, sin lograr jamás una respuesta convincente.  Claro, por la vía que se procura, nunca van a encontrar aclaraciones fidedignas al respecto. ¡Se requiere de investigaciones profundas obligadas

Se puede reiterar, sin temor a equívoco, que, en el marco de superficialidad utilizado, como siempre es lo que se estila, jamás la obtendrán; qué tienen que irse necesariamente al contexto esotérico puro, única fuente de satisfacción cabal posible en el orden de lo que se trata.

Como soporte parcial a eso último expresado, cabría transcribir aquí algunos señalamientos que se hacen en la obra: “DEPRESIÓN: Causas, Consecuencias y Tratamiento”, escrita por Izaias Claro; que, en nuestra humilde opinión no resultan de tan difícil comprensión.

Evidentemente, eso es para aquellos que han investigado algo sobre ese particular, dejando un poco de lado los fanatismos religiosos de costumbre. Procuraremos resumirlos en parte, y complementarlos de manera sucinta, con otras aseveraciones que aparecen en bibliografías diversas existentes, en tal sentido.

“La Doctrina Espirita nos enseña que Jesús es el Administrador Mayor del planeta, constituyéndose en el Mejor Amigo de la Humanidad”.

“Él es el tipo más perfecto que Dios ha ofrecido al hombre, para servirle de modelo y guía”.

“Cristo, en verdad, no es el nombre de este Espíritu”, sí su condición”.

El mismo se preparó durante milenios para poder alcanzar el Cristado pleno, – Consciencia Magna del Padre en los Cielo -. Se encarnó en Jesús-Hombre, a los fines de expresarla terrenalmente, llevando a cabo así, las misiones terrenales encomendadas. ¡Eso afirman investigadores varios, y estudiosos muy dedicados!

Entre esas estuvo, decir a los hombres, cuánto tienen que hacer para regresar de nuevo a su Fuente de Origen – el Padre Celestial -.  Ejemplificar, y señalarles el sendero de evolución consciente obligado a hollar, por toda la Humanidad.

De ahí que, ya siendo Jesús el Cristo decía: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14-6). Se refería, obviamente, a la Magna Conciencia Divina que él encarnaba, no al Jesús-Hombre.

Es la misma que toda la especie humana debe procurar; prescribiendo Aquel, en adición, que todos los hombres (general) son “Cristo” en potencia; y que, por tanto, podrían hacer lo mismo que Él hizo, tan pronto alcanzaran la expansión de Conciencia requerida.

Se tiene esa como la encomienda esencial misma de su Ministerio primario terrenal, que cumpliera entre los treinta y los treinta y tres años. Una segunda, se entiende, continuar luego – ya como Espíritu de Luz -, con la administración del planeta; asumiendo después tal responsabilidad, que como se percibe, lo ha estado haciendo desde aquel entonces, hasta nuestros días aún. “Él es el Cristo planetario, el Modelo y Guía”.

Concretizando un poco, y a manera de reiteración, se encarnó aquel Espíritu con el nombre de Jesús, teniendo iniciación solo hasta el Tercer Grado, según dicen los que saben, por lo que, determinado complemento evolutivo era necesario obtener antes de.  Tenía que expandir aún más su Conciencia, hasta alcanzar el Cristado.  Un poco más arriba se trató de definir aquí tal condición.

Con ese requerimiento preparatorio evolutivo, esotéricamente hablando, es que se asocia el llamado periodo de los “años perdidos en la vida de Jesús”, (12 – 30 años); como, el origen de la inteligencia y la sabiduría máximas que exhibiera, cuando diera inicio a su vida pública (30 -33 años).

Es muy probable que algunos de los lectores,  que hagan el favor, se puedan preguntar, por qué la calificamos como una temática muy oportuna sobre la vida de Jesús, que fuera tocada, y analizada inicialmente, por el señor Frank Tejada Cabrera, claro, últimamente, en un trabajo que publicara para el periódico “HOY”, edición de fecha 14-6-19, página 8ª, intitulado: “La vida de Jesús de los doce a los treinta años”, en que incluye algunas citas bíblicas, consideraciones, y juicios inconclusos, por supuesto, en razón de lo anterior expresado, sobre la gran interrogante que se deriva del periodo señalado. ¡No todo está en la Sagrada Biblia!

¿Razón? Se infiere que, estamos en los tiempos postreros de la “Era Cristiana”, conclusión a la que se arriba,  a partir de las mismas prescripciones  bíblicas relativas que se hacen, o señalamientos, si más cabe el término; que los hechos irracionales  de los hombres (general) hoy, y las ocurrencias diversas de fenómenos naturales, que a diario se verifican, guerras entre los pueblos, etc., como la misma degeneración de la sociedad mundial, entre otros factores negativos, son fehacientes; y,  que tales, se pueden catalogar como “nuncios” del paso de la Era Pisciana, hacia la Acuariana; innegable su curso ya., según afirman connotados  entendidos.

Incluso, se dice en algunos círculos esotéricos, que los niños índigos o cristal que desde hace ya un tiempo vienen naciendo sobre el planeta Tierra, constituyen el germen de dicha Era venidera inmediata, en la que habitarán Almas con un mayor nivel de evolución que las actuales.

De ahí lo apropiado del tema en esta época precisa de la especie humana, como aguijón inductor hacia las investigaciones de carácter esotérico pertinentes; y, que la gente se incline por alejarse lo suficiente de los convencionalismos religiosos de estilo que rigen de ordinario; que se procure a cambio, conocer la verdadera esencia de los hombres (general) – espiritual -, como el propósito principal de su estadía sobre el planeta Tierra.

Por cuánto se ha dicho con anterioridad, se infiere el tipo de investigación requerido, y el contexto obligado, como única fuente efectiva, respecto a la valerosa inquietud de referencia.  ¡No hay un tiempo perdido en la vida de Jesús (años), sí desconocido por muchos! Es algo que bien podría decirse, con muy poco temor a equívoco.

Se colige, además, la razón por la cual, tan importante interrogante continúa cada vez más in crescendo, asaltando las mentes de los humanos, y sin lograr contestaciones satisfactorias.

En adición, ¡qué es bastante intrincado es el asunto!  ¿No es cierto? Y, ¡qué el mismo invita a buscar fuera de los textos bíblicos, con exclusividad! Eso, contrario a la práctica “normada” siempre, en el marco de todas las religiones convencionales.

 

Autor: Rolando Fernández

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