Una sola golondrina no hace verano”. ¡Se requieren acciones complementarias!

Por Rolando Fernández

El sustituir de forma única a los que encabezan dependencias estatales, a veces hasta sin equiparar las aptitudes, y actitudes que han puesto en evidencia anteriormente, los nuevos designados en las posiciones, respecto de las características y requisitos de los puestos que se habrán de desempeñar, no siempre resulta del todo fructífero.

Es evidente que, de ordinario, el desarrollo de labores efectivas desde cada cargo, se lleva a cabo de manera conjunta, y requiere, por supuesto, de condiciones imprescindibles que se deben llenar para el ejercicio dentro del mismo.

Claro, en tal sentido, los reales motivos que muevan a inclinarse por determinadas personas para elegirlas, y nombrarlas en los puestos, sean oficiales, o no, siempre prevalecerán. ¿Cuáles? Sería la pregunta pertinente que asalta en cada caso de que se trate.

Relacionado con lo dicho anteriormente, y las nuevas disposiciones emanadas del Poder Ejecutivo de ahora, en cuanto al funcionariado local de turno se refiere, es evidente que, a partir de que el señor presidente actual de la República, tomara las riendas de la nación dominicana, no se ha hecho acompañar de un gabinete óptimo, que le ofrezca el concurso requerido, y oportuno, como se  entendería necesario, para poder llevar a efecto con efectividad la gestión que le fuera encomendada por este pueblo, al seleccionarlo como  primer mandatario del país.

Por tanto, parece ser que, en el presente, el mismo anda en busca de enmendar en ese sentido.  Pero, cómo lo ha estado procurando, la pregunta obvia sería, ¿algo positivo se podrá lograr?

Y es que, por la forma, en que se está haciendo, solo fijando la atención en las cabezas de algunos ministerios, u otras dependencias, es muy difícil que se alcance.

El accionar elegido se reporta impropio para cualquier observador pensante, al tiempo de cuestionarse, ¿se podrán alcanzar los objetivos planteados? ¿Qué es lo que en realidad se busca?

Innegable es que, las muestras de los desatinos incurridos hasta ahora por algunos funcionarios incluidos en el tren superior estatal del momento, están incluso tan de sobra, que a veces hasta se puede interpretar, como que   esos señores nombrados quieren andar por caminos diferentes a los del presidente.

Luego, y tal era de esperarse entonces, ante ese panorama no deseado, se nota que, el mandatario ha querido hacer provecho de la ocasión: fecha conmemorativa nacional de la Restauración de la República, para actuar en consecuencia.

Pues, como de común se estila en el país, la ocasión es utilizada para introducir en los gabinetes presidenciales determinados cambios de colaboradores, que se entiendan pertinentes, en procura, quizás, de una mayor eficiencia, o aportes a la gobernanza de turno, según se debe interpretar, con respecto a los servicios a cargo de esos.

Evidentemente que, de ser así, el accionar se reportaría como muy favorable para la gestión gubernativa que el actual preside, máxime cuando hay un proyecto innegable de reelección en curso, aunque con una serie de problemas sociales, como económicos que enfrentar, no resueltos aún, que afectan directamente a la población, y que es obvio, podrían restar simpatía, con relación a dicho propósito político de retorno al poder.

Ahora, ocurre y viene a ser, que solo el mandatario está sustituyendo las caras más representativas de ciertas dependencias, los jefes, por lo que se hace entendible que, no grandes logros se van a obtener, en parte para favorecer a este pueblo, se supone.

Obvio es que, se está olvidando en ese tenor último señalado, principalmente, que “ningún capitán sin soldados gana batalla”, como reza un dicho popular. Qué un hombre nada más, por sí solo, no resuelve nada; que siempre, para llevar a cabo las ejecutorias de lugar, necesario se hace un equipo “respaldarte”.

De ahí que, también debe procederse en tal sentido, y evaluar en adicción, a todo el personal de apoyo que vaya a tener cada uno de esos, a los fines de que se realicen los cambios que resulten necesarios, y hasta imprescindibles, para más decir. ¡Dentro del partido oficial, hay mucha gente apta!, entre la que se puede escoger para ese propósito.

Además, hacer lo mismo con los modus operandi actuales de los ministerios incluidos, u otros departamentos, los cuales deben ser revisados, para determinar las fallas que se tengan; como las violaciones en que se ha venido incurriendo, respecto de las normas legales que les rigen.

Por otro lado, se debe adicionar dentro del examen requerido, el cómo se ha estado agenciando, y si ha sido con voluntad, y firmeza, la aplicación de cuántas leyes tengan que ver con la ciudadanía en sentido general, asociadas con las competencias de aquellos.

Tampoco se puede dejar de lado, y para completar, el determinar, como ponderar, los porqués de las lenidades que se conceden, y los padrinazgos improcedentes, en términos de las infracciones a las normas establecidas que a diario se cometen en el país, para evitar que continúen; y, procurar que se acaben de una vez por todas.  ¡Qué no haya más permisividades!

Los mejores, o más notables ejemplos que se tienen entre nosotros en esos ordenes, por un lado, son: los concernientes a: la Ley No. 63-17, de “Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial” de la República Dominicana. También, sobre el cumplimiento de la “Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales”, 64-00.

No es que solamente esas se tengan; que sean las únicas objeto de violaciones y “blandenquerías” recurrentes, vale decir. Pero, sí que son las más apreciables, conjuntamente con la Ley Nº 66-97. Ley General de Educación. También, la Ley General de Electricidad No. 125-01, y sus modificaciones posteriores, así como su Reglamento de Aplicación. Estas, entre otras, habría que agregar, sin temor a equivoco alguno.

Por consiguiente, la máxima que en parte intitula, bien aplica, cuando se pondera respecto a lo tratado, en el sentido directo de que, solo ministros y superintendentes están siendo objeto de sustitución por parte del señor presidente de la República;

Y de que, las tareas para eficientizar, como resolver, estatalmente hablando, si es que son esos de los aspectos que en realidad se desean alcanzar; al igual que, el despertar entusiasmo electoral en el pueblo, en favor del del partido oficialista, tienen que ser ampliadas hasta los que estarían detrás de los nuevos incumbentes en los puestos de referencia.

Poco discutible es que, con fijar la atención en los frentes solamente, como una forma de limpiar las caras de las dependencias estatales envueltas, y en nada más, a muy pocos logros significativos, eso puede conducir.

Es una reflexión de cierre ésta, razonable, ¡verdad que sí!

 

Autor: Rolando Fernández

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