“Una propuesta al presidente Luis Abinader”

Por Manuel Cruz domingo 27 de diciembre, 2020

Para nadie es un secreto, que la República Dominicana tiene un inconmensurable número de jóvenes oriundos de los llamados barrios marginados inmersos en todo tipo de crímenes. Sin embargo, es fácil ver con frecuencia en todos los escenarios recetas de castigo contra ellos y muy pocos aportan soluciones para mitigar el flagelo.

En ese sentido, aquellos que no tuvieron la desdicha histórica de nacer y criarse en uno de estos barrios jamás podrán entender la psiquis ni las inquietudes de estos jóvenes excluidos por una multiplicidad de factores. Por eso, no logran entender que en un sistema capitalista de competencia el crimen también compite en los barrios.                           

Realidad de un barrio marginado

Esos sectores que antes eran cunas de los cerebros disidentes más atiborrados del país y, que Joaquín Balaguer permeó y llenó de drogas para convertir a la juventud en menos que una porquería, hoy son grandes productores de jóvenes facinerosos que la mayoría están en edades de estudiar y cargados de muchas ideas.

En efecto, un joven que nace en uno de esos lugares de entrada viene destinado a luchar con las inclemencias de haber nacido pobre, con la estigmatización social cada vez que solicita un empleo y dice de donde viene, con la carencia de oportunidades y con su peor enemigo que es su propia falta de confianza en su verdadero potencial.

Por tal razón, el joven de un barrio construye 4 paredes imaginarias que le impiden ver más allá de ese conglomerado y, nace cuasi-predestinado a dejarse influir por el crimen o cometer un error que marque su vida empujado por las causas exógenas que imponen los códigos de conductas psicológicas en esos lugares.

Por ello, es muy fácil verlos tomar la aventura de una yola antes de ir a un consulado a solicitar una visa, casi todos comienzan a tener relaciones sexuales antes que interiorizar su 1ra meta de vida y hacen del día a día la fuente primigenia de su existencia. Y, todo eso el Estado puede evitarlo generando oportunidades para ellos.

Mi propuesta    

Lo 1ro que hay que hacer es identificar con la policía el mapa de criminalidad en esos barrios, con educación la deserción escolar y con salud en índice de jóvenes parturientas. Posteriormente hay que llamar a sus líderes que no son los políticos; peloteros, urbanos e influencer y pedir su ayuda honorifica para motivar a esos jóvenes a estudiar y soñar.

De igual forma, construir 158 grandes centros de estudios en cada municipio cabecera del país en el mismo corazón de esos barrios y desde allí, debe ser el Estado que vaya en busca de ellos con una oportunidad y no al revés pues la mayoría de ellos ni siquiera sabe dónde queda un Ministerio de la Juventud u otros.

Asimismo, las becas hay que democratizarlas y automatizarlas para que cualquier joven meritorio que curse sus pruebas nacionales automáticamente reciba su beca para estudiar sin tener que gastar dinero detrás de ellas ni legalizando documentos. Y, debemos llevar rutas de transporte a los barrios para que puedan ir a las universidades sin invertir recursos.

Además, hay que crear modelos de éxitos en esos barrios el Estado no puede seguir dejando que un joven que quiere estudiar vea al que vende marihuana como un exitoso. Al que sale de la universidad graduado con honores el Estado debe aportarle el inicial de un Apto, gestionarle visa y enviarlo de manera automática hacer su especialidad o maestría fuera del país.

Resultados

Aunque a muchos solo les importan los proyectos que generan beneficios, con ese proyecto en 15 años el país tendría una reducción importante en los índices de criminalidad, reducción de la deserción escolar, menor cantidad de jóvenes embarazadas y un circulo virtuoso que propiciaría el interés de los demás jóvenes por estudiar aun sea por los incentivos que entregará el Estado.

Desde esa perspectiva, ojalá dejáramos de ver el mundo del mismo tamaño de nuestras ideas y entendamos que nuestro país solo será grande cuando podamos decir todos con mucho orgullo que somos dominicanos; fuera de eso todo lo demás es chauvinismo trasnochado y mercadeo para aparentar lo que en realidad no somos.

Autor: Lic. Manuel Cruz (M.Sc.)

Geopolitólogo, Abogado

Catedrático & Comunicador

 

 

 

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