Una grieta en lo más alto del Palacio

Por Ling Almánzar lunes 22 de febrero, 2021

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Una grieta, fuerte y honda, corona la cúpula del Palacio Nacional, pudiéndose observar desde la parte frontal, por la avenida Dr. Báez -nombrada así en honor al médico y presidente Ramón Báez Machado, hijo del también presidente Buenaventura Báez.

Báez Machado ha sido uno de los tres presidentes dominicanos nacidos fuera del territorio dominicano. Ellos son: Manuel Jimenes González, nacido en Cuba; José “Pepillo” Salcedo, en España; y Báez Machado, en Puerto Rico, donde su padre estaba exiliado.

La grieta está en lo más alto, allí donde la cúpula palaciega roza las nubes. El Palacio Nacional se levanta imponente y majestuoso, construido por el arquitecto italiano Guido D’Alessandro, quien llegó al país de forma casual. Sucedió que iba de viaje cuando, en el avión que lo transportaba, conoció a un dominicano que le habló de las bondades dominicanas.

Él, seducido por semejante perspectiva, aterrizó en la nación caribeña, machacada por la crueldad trujillista. D’Alessandro quedó deslumbrado y maravillado ante la belleza natural que divisaban sus ojos. Más aún: trabó amistades, se puso al servicio del Jefe y echó raíces, casándose con Carmen Tavárez Mayer, la hija de don Manuel Tavárez e Isabel Mayer.

D’Alessandro y Carmen tuvieron seis hijos: Armando, Guido (“Yuyo”), Rafael (Nini), Edda, Aldo y Leonardo. Armando fue un emprendedor fecundo: fundador de la Sociedad Automotiva -representante de los carros Fiat y de las máquinas Olivetti-, constructor del Hospital José María y Báez, comerciante innovador y reputado funcionario. Yuyo se hizo enllave de Ramfis Trujillo, el otro tiranuelo, y juntos compartían verbenas, tragos y parrandas. Empero, rompió con el malvado régimen abrazado por el trujillato; conspiró y tuvo que huir hacia Puerto Rico, disfrazado de turista. La vida de Aldo acabó en tragedia, tragado por el trujillato.

La sede presidencial, inaugurada en 1947, fue edificada en el mismo lugar donde había estado la Receptoría General de Aduanas, dirigida por William Pulliam a principios del XX. La Receptoría se estableció allí, tras la firma de la Convención Domínico-Estadounidense de 1907. Pulliam era un técnico administrativo de Estados Unidos, que había servido como tal en Filipinas.

El actual ministro Administrativo de la Presidencia, José Ignacio Paliza, dijo hace unos meses que habían heredado un Palacio Nacional en ruinas, con grietas, malas condiciones físicas, y áreas sensibles seriamente lesionadas.

Sin embargo, habló de una restauración tan necesaria como urgente. Una mirada rauda y atenta observa que algunas áreas ya han sido rehabilitadas, mientras otras están en proceso de serlo. Lo que no se ha dicho es la inversión realizada. Y lo que aún queda es la grieta, en lo más alto del Palacio…

 

 

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