Una exposición en Madrid muestra que Francis Bacon “sí sabía dibujar”

Por Carlos Luis Baron Lunes 13 de Febrero, 2017

EL NUEVO DIARIO, MADRID.- Aunque Francis Bacon siempre alimentó la leyenda de que no sabía dibujar, siguiendo esa línea provocadora e irreverente que caracteriza al pintor de los cuerpos dolientes y mutilados, la exposición "La cuestión del dibujo", en el madrileño Círculo de Bellas Artes, demuestra que "sí sabía".

Se trata de cincuenta dibujos a lápiz, pastel y "collage" pertenecientes a la colección Francis Bacon Foundation of the Drawings donated to Cristiano Lovatelli Ravarino, que se exhiben por primera vez en España.

Se trata de 800 dibujos fechados y firmados por el pintor entre 1977 y 1992, unas obras que no están exentas de polémica y que Bacon regaló a Lovatelli Ravarino, periodista y su pareja durante años.

Estos dibujos de Bacon, nacido en Irlanda en 1909 y fallecido en Madrid en 1992, conllevan una controversia sobre su autoría, ya que el pintor repetía que nunca se había dedicado al dibujo.

Pero los tribunales zanjaron la polémica al verificar su autenticidad, como recordaron hoy, durante la presentación de la muestra, su comisario, Fernando Castro, aunque "nunca se pueda saber en arte todo al cien por ciento", precisó.

También quiso zanjar la polémica sobre la autoría, tras la decisión de los tribunales, el director del Círculo de Bellas Artes, Juan Barja, y Umberto Guerini, presidente de la Francis Bacon Collection of the drawings donated to Cristiano Lovatelli Ravarino.

Desde el fallecimiento del pintor se ha ido cuestionando la autenticidad de los dibujos. Se expusieron en la Bienal de Venecia en 2009 y a partir de ahí comienza un litigio y controversia por saber si son o no de Bacon.

Pero tras diversos años de litigio, en los que se analizó la firma y se contrastaron diferentes testimonios de amigos y profesionales, los tribunales llegaron a la conclusión de que los dibujos eran auténticos, como recordó Castro.

También el comisario recordó al crítico británico amigo de Bacon Edward Lucie-Smith, quien recoge en el catálogo de esta exposición una idea clara, a pesar de que el pintor negara en muchas ocasiones que dibujaba.

"En una entrevista grabada en vídeo a comienzos de su carrera con su interlocutor más habitual, el critico David Sylvester, admite que realizaba dibujos, pero aclara, con pudor, que los deja a un lado a la hora de pintar y nunca los vuelve a mirar", escribe Lucie-Smith.

Más allá de esta controversia que han zanjado los tribunales, como recalca también Juan Barja, la exposición de dibujos recoge el mismo espíritu de la obra de Bacon y los mismos temas: su mirada sin piedad sobre el ser humano, a quien descompone y mutila.

Sus visiones obsesivas sobre el retrato del papa Inocencio X, de Velázquez -expuesto en Roma en el Palazzo Doria-Pamphili, nunca lo vio en persona, sino a través de una fotografía-, el tema de las figuras -dijo Fernando Castro-, de los retratos y autorretratos, las cabezas de rostros convulsos y las crucifixiones, entre otras, forman parte de la muestra.

"No se trata de bocetos ni de dibujos preparatorios, sino de obras en sí mismas. Obras por derecho propio", subrayó el comisario de la exposición, que define la muestra con un hilo conductor: la reflexión sobre "la condición humana y la angustia existencial".

El color y la textura de muchas de las obras que se exhiben en esta muestra se parecen a las grandes obras pictóricas de Bacon. El color naranjo, el morado, el rosa, el verde, el azul, las bocas y caras deformadas, sus gritos sordos, están presentes en su obra en papel.

POR WILDER PAEZ Y ARANXA MARTICH