Una esperanza esperada

Por Julian Padilla martes 4 de agosto, 2020

Se había apagado la luz al final del túnel. No solo el cansancio de ver más de lo mismo por la insensatez de muchos actos consentidos sino por muchos elementos más que hastiaron a la población dominicana. Cuatro cuatrienios donde la esperanza despertaba y dormía y mucha gente del pueblo entristecía. Sí, la gente buena multicolor sensata que percibía y se resentía con las cosas increíbles que sucedían.

Las expectativas crecieron, el cauce del rio del cambio comenzó a ensancharse y una cantidad de arbustos, piedras y surcos dieron forma a un solo camino, mientras su fuerza buscaba desembocar en una única y gran urna. La urna de la primera vuelta.

Una esperanza esperada. Sueños cifrados, ilusiones diversas, caminos encontrados pero comenzó a verse una fuerte luz al final del túnel.

Lo que no parecía posible se convirtió en un hecho y una única vuelta redefinió todo el acontecer nacional, abriendo las puertas de una nueva esperanza para la República Dominicana.

La voz del cambio caló. El imperativo de que muchas cosas deben cambiar se sumó. Un nuevo gobierno nace a partir del 16 de agosto.

Las mismas circunstancias sanitarias, económicas y de luto en muchas familias dominicanas, aceleraron el proceso que casi siempre toma tres meses.

El presidente electo Luis Abinader sabiamente no ha cesado de conformar los múltiples equipos de trabajo que le acompañarán en el nuevo gobierno. En prácticamente un solo mes ha trabajo junto al equipo gestor casi como un gobierno paralelo.

El gobierno de la Esperanza Esperada.

Nombrar un solo ministro no es una tarea fácil. Gobernar un país es mucho más complejo que gestionar una empresa o emprender un negocio.

Se trata de la grandiosa empresa que constituye toda una nación. Y que devolverá el derecho de soñar a muchos dominicanos.

Confluyen en el pensamiento de forma inevitable, el conocer de las problemáticas, el conocer de los pendientes, los acuerdos, los compromisos vigentes, los recursos disponibles, el poder ser esponja para acelerar el proceso de entender que se hace y como en cada institución del Estado.

Y al mismo tiempo identificar personas idóneas para co liderar este gran barco que es la nación dominicana.

El cambio ha sido concebido, primero en el corazón del pueblo, luego interpretado por el partido del nuevo gobierno y el presidente electo Luis Abinader. Ahora resta que sus colaboradores, sobre todo ministros, directores, viceministros, emulen los ejemplos que como primer magistrado de la nación pueda dar. Para que el cambio sea una gran realidad nacional.

Se necesita un gran capitán, pero también una buena tripulación. El presidente Abinader ha venido anunciando y conformando un equipo que no debe fallar.

Una esperanza esperada que hoy toca las puertas de mucha gente que por cuatro cuatrienios no tuvieron la oportunidad, ya que fueron prácticamente excluidos en el pensar y el accionar cotidiano de los predecesores.

Promesas que ahora comienzan a confrontarse al chocar con muchas realidades que sobreviven a los gritos de guerra de campaña.

Retos que en la normalidad lucían grandes, sobre todo cuando se traen a la mesa las criticas que tal vez se hicieron desde un accionar opositor y que al cambiar de guitarra a violín adquieren nuevos ribetes con colores distintos al negro, al blanco o al gris.

La incertidumbre de mucha gente que puso sus mejores esfuerzos para realizar un servicio público de calidad y que ahora temen ser desvinculados.

Decisiones difíciles para un nuevo gobierno que promete ser para todos los dominicanos y que al mismo tiempo tiene presente la lucha de cada dirigente y de cada comité de base.

Tratar de conciliar la oportunidad de esa esperanza esperada para miles de conciudadanos y al mismo tiempo hacerse acompañar de personas con las competencias y el perfil que permitan diferenciar una gestión de gobierno con actitudes y conductas plausibles que devuelvan la confianza en el accionar político de la República Dominicana.

Restaurar la fe en el sistema de partidos y en los funcionarios públicos es también un gran reto para el nuevo gobierno que implica: hacer un abono importante a la deuda social acumulada y re establecer el contrato político social olvidado.

El cambio ha llegado. Y llegó junto a enormes retos de salud, de re lanzamiento no solo de la economía sino del país, acompañando a todos estos sueños que conforman esta Esperanza Esperada

Autor: Julián Padilla

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar