“Una Educación con Valores”

Por Manuel Cruz

A pesar de las embestidas que nos ha propinado la pandemia en todas nuestras actividades cotidianas, la coyuntura también es propicia para descubrir nuestra capacidad de resiliencia e innovación en las políticas públicas. Por eso, aunque no vivimos en una Sofocracia el desarrollo de planes estratégicos nos aleja de la improvisación.

En virtud de ello, he reiterado en varias ocasiones que el mayor activo de la gestión que está encabezando el ministro Roberto Fulcar es haber elaborado un plan estratégico antes de asumir. Eso permite impactar estructuralmente, innovar, corregir errores, buscar alternativas y medir con frecuencia los objetivos trazados.

Decisiones Importantes

El Ministerio de Educación en la persona de su ministro Roberto Fulcar, anunció hace varias semanas que se volvería a impartir en las escuelas la asignatura de moral y cívica en procura de rescatar algunos valores perdidos. Fruto de ello, se anunciaron al país dos medidas que en el contexto actual son trascendentales.

En ese sentido, la decisión de implementar de manera complementaria la cátedra Juan Pablo Duarte para enarbolar la figura, las ideas, la vida y el legado del patricio. Y, conjuntamente con toda la carga académica el aprendizaje del himno como requisito para ser bachiller es un gran servicio a la patria.

Increíblemente, aquellos que tienen una proclividad al cortoplacismo inmediatamente salieron a denostar y tergiversar el anuncio de esta medida. Por tal razón, me surgen 2 interrogantes. ¿Puede llamársele bachiller a alguien que ni se sabe ni respeta el himno? ¿Cuándo se dijo que quien se aprenda el himno no tendrá que dominar las demás asignaturas?

Con el agravante de que, esos mismos que han criticado estas medidas son los mismos que celebran que sus pequeños ya saben cantar canciones baladíes que nada le aportan al cerebro. Además, nadie puede sorprenderse de ese tipo de críticas en un país donde la ignorancia y las nimiedades tienen tantas competencias que pueden participar en unas olimpiadas.                                         

Mis Propuestas

Aunque considero que dichas medidas son sumamente positivas para adicionarlas a nuestro plan de estudios, me permito como ciudadano presentar las siguientes recomendaciones. 1ro, ya que el Estado es el administrador y controlador del espectro radioeléctrico hay que pactar con todos los medios para que el himno se escuche completo todos los días en cada medio de comunicación.

En ese sentido, como está probado mercadológicamente que las personas recuerdan más lo que escuchan que lo que ven; es perentorio que nuestros niños tengan contacto permanente con el mismo. Y, fomentar conjuntamente con su aprendizaje el respeto al mismo como símbolo patrio.

Sin embargo, el reto más importante no es la cátedra de Juan Pablo Duarte ni la memorización del himno, sino lograr la interiorización por parte de nuestros estudiantes del compromiso ciudadano al que nos invita la vida, el pensamiento y el legado del patricio y cada letra del Himno Nacional.

En tal sentido, hay que lograr que nuestros estudiantes puedan desarrollar una conciencia plena y reflexiva de que el himno no es una canción ni Duarte un personaje de la historia. El patricio y el himno son sinónimos de compromiso y responsabilidad y, armas permanentes contra la apatía y la ignorancia del dominicano.                                                                         

   

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