Una decisión coherente

Por Johnny Nieto jueves 6 de agosto, 2020

Tras la designación de Jacques Passy como director técnico de la selección nacional absoluta (Sedofútbol) por parte de la Federación Dominicana de Fútbol, se ha generado gran revuelo en torno al fútbol nacional, sobre todo tomando en cuenta que la pandemia no ha permitido que se dispute la temporada de la Liga Dominicana de Fútbol hasta el momento, por lo que han sido pocas las matrices de opinión generadas.

La decisión ha sido bien acogida por la mayoría de quienes interactúan en las redes sociales sobre los tópicos del balompié criollo, principalmente en la red social Twitter, que es donde mayor asentamiento hay por parte de la comunidad futbolera local.

Y es que parecía lógico pensar que el mexicano fuera tomado en cuenta por el Comité Ejecutivo de Fedofútbol para llevar las riendas del elenco nacional en las futuras Eliminatorias Mundialistas de Concacaf Catar 2022, ya que fue la nueva gestión federativa quien lo trajo al cargo de seleccionador nacional Sub-23 para afrontar el Torneo Preolímpico de Concacaf Tokio 2020 -mismo que está aplazado por la pandemia-.

Passy se abrió un lugar en las vitrinas del Caribe con un paso importante en la dirección técnica de San Cristóbal y Nieves a la que ayudó a levantar el nivel. No obstante, y aunque su llegada a la Sub-23 Dominicana también fue vista con muy buenos ojos, el hecho de que no haya podido dirigir partidos por la suspensión de actividades generadas por el coronavirus mantiene a la expectativa a todos a la hora de analizar su desempeño.

Existen otros condicionantes que permiten considerar que la escogencia de la Fedofútbol ha sido realizada a conciencia, motivado a que el fútbol dominicano está en proceso de desarrollo y que por ende el capital económico con el que cuenta está ajustado fundamentalmente al fortalecimiento de sus bases, la situación invita a pensar que debía buscar en el mercado un entrenador que reuniera las mejores capacidades dentro del rango presupuestario. Allí parece que se cumplió el objetivo.

Pero el aspecto más importante sin lugar a dudas es el resultado, es el que avala o reprueba. Sin embargo, para llegar a ese objetivo hay que realizar un proceso y es ese precisamente el punto más álgido en esta etapa que comienza para la Sedofútbol y su nuevo DT. Vivimos en medio de la caótica incertidumbre forjada por el Covid-19, lo que nos ha llevado a tener que vivir día a día sin poder planificar más allá de una semana.

A partir de ahí, ¿Cómo planifica un seleccionador y su cuerpo técnico la preparación para afrontar nada más y nada menos que una eliminatoria mundialista? ¿Cómo armar módulos de trabajo para agrupar a los jugadores, cerciorarse de primera mano de su estado físico, afianzar los fundamentos técnico-tácticos o trabajar la tan nombrada filosofía de juego?

Allí también hay una variable que debe ser considerada porque ¿Cuántos entrenadores están dispuestos a arriesgarse en un proyecto bajo estas condiciones? Sin olvidar que la selección nacional está muy lejos en el ranking FIFA y que deberá iniciar la competencia desde la ruta más lejana y por los caminos más empinados.

Pareciera que no son muchas las opciones y es razonable, afrontar una eliminatoria mundialista con las repercusiones que genera el fútbol y dentro de esta realidad, parece más una aventura que una oportunidad.

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