Una de dos

Por Luis Brito

Los abogados que defienden la sentencia emitida por el Primer Tribunal Colegiado del Distrito Nacional en el caso de corrupción Odebrecht, están agotando en vano sus esfuerzos en un discurso para justificar dicho fallo.

A la gente no le cuadra, ni le va a cuadrar nunca, jamás, que la constructora brasileña se auto incriminara admitiendo públicamente que pagó sobornos en la República Dominicana por 92 millones de dólares (hoy RD$5,152,000,000) y que no haya culpables de este delito.

Señores letrados, no pierdan su tiempo intentando convencer a algún mortal de que fue una buena y justa sentencia.

O las tres magistradas juzgaron mal el expediente (que es una posibilidad), o el Ministerio Público hizo un pésimo trabajo en investigar y presentar los elementos de prueba que le permitiera armar un caso sólido e irrebatible. Ocurrió una de dos.

Al final no sucedió lo que muchos esperaban (aquí me incluyo) que este caso estableciera una especie de “un antes y un después” en el desafortunada accionar de la justicia dominicana.

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