Una cumbre interesante

Por Manuel Hernández Villeta

La Cumbre de presidentes celebrada en la República Dominicana constituye un punto de avance en lo que se refiere al acercamiento del país al conglomerado internacional. Por años, los gobiernos locales han estado muy indiferentes de las relaciones mundiales.

Inclusive era norma que se descuidara el pago de las cuotas en los organismos internacional, por lo que se perdía el derecho de voz y voto. Ni siquiera la representación dominicana se dejaba sentir en la Asamblea General de las Naciones Unidas, o la Organización de Estados Americanos.

Hoy el mundo es globalizado, es un terreno que pertenece a las grandes potencias, pero donde las naciones del tercer mundo pueden ir sentando sus bases hacia la integración y desarrollo. Aislados del mundo,  hoy no se puede subsistir.

De ahí que es positiva la celebración de la Cumbre entre Costa Rica, Panamá y la República Dominicana. Tres naciones latinoamericanas que tienen muchos puntos en común y un intercambio comercial y solidaridad  política a lo largo de los años.

Sin embargo, queda la amarga experiencia de que las Cumbre Presidenciales  se celebran y luego caen en el olvido. Se hacen las fotografías oficiales, se lee la declaración de principios, y luego todo se lo lleva el viento del olvido. Es parte de la historia de las Cumbres latinoamericanas.

Ahora lo más importante es la integración económica. Es  vital el libre intercambio  comercial, y la exploración de nuevos mercados productivos. Rusia, China y los Estados Unidos copan todo el comercio mundial y fijan condiciones de venta y suministro de acuerdo a sus apetencias y ambiciones.

La desunión y falta de entendimientos y solidaridad  entre los latinoamericanos, ha dado pie a que no pueden desarrollar un fructífero intercambio comercial y ni siquiera pueden tener una agenda común en lo que se refiere al respeto a los derechos humanos, y las libertades públicas.

En una parte de la declaración final de esta Cumbre se habla sobre los derechos humanos y el mantenimiento de la libertad de  expresión, y eso es un buen augurio. Latinoamérica ha vivido entre la barbarie y la opresión, y aunque hay aires de libertad y democracia, las dictaduras y gobiernos de fuerza florecen por doquier.

Pero se debe tener mucho cuidado en levantar la bandera de la lucha por las libertades teniendo amigos favoritos y enemigos irreconciliables. Hay que respetar las alternativas y situaciones internas de cada país. Ser solidarios, no puede caer en la injerencia y querer dictar normas de conductas en naciones que deben ser soberanas.

Se da un buen paso con la celebración de una cumbre entre Costa Rica, Panamá y la República Dominicana y esperamos que a cada uno de los temas tratados se le dé continuidad, y no se le deje dormir en en el olvido. Hay que marchar unidos para mantener la paz, las libertades y la democracia. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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