Un Profesor de Introducción a la Economía

Por Francisco Rafael Guzmán viernes 21 de junio, 2019

Se trata de quien fuera el profesor del autor en la asignatura Introducción a la Economía en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, hace unos 42 años. Si la memoria no me está fallando la clave de la asignatura era: ECN-211, la cual no cursé junto con  varios de mis compañeros de carrera porque ECN-111 era la que aparecía en el plan de estudios de sociología y esa era la ECN-211 que era una equivalente y podía  cursarla en lugar de la ECN-111. El nombre de ese profesor es José Lois Malkun.

 

No se le  olvida al autor de este artículo que el semestre  que había comenzado en los inicios de 1977, año en que se produjo el último cerco militar a la UASD, lo que ocurrió en la postrimería del período de Los 12 Años de Balaguer, fue interrumpido  por dicho cerco que duró aproximadamente unos 60 días. Lo que no puedo recordar bien es si fue antes o fue después del cerco  que el profesor se retiró un día de la clase, aunque después de unos días se reintegró, aparentemente indignado con algo que le dijera algún estudiante. Si se justificaba o no su indignación no lo puedo decir ahora.

La Mayoría de los estudiantes eran de la Escuela de Derecho, algunos de la carrera de Ciencias Políticas y dos cursábamos en la Escuela de Sociología. Domínguez, era un estudiante de derecho que no terminó esa carrera, ya que emigró poco después para estudiar Ingeniería Eléctrica en la Unión Soviética. Este último trató de reclamarle al profesor su salida del aula, para lo cual le dijo: “Es decir profesor, que esto significa puertas cerradas al diálogo”.  La verdad es que el profesor Malkun no quiso escuchar, recuerdo que saliendo del aula a mí me dijo que era la masificación de la Universidad lo que había conducido a ese ambiente de irrespeto del estudiante al profesor. Pero luego el profesor se reintegró a sus clases.

El autor no sabe si su apellido Malkun es hebreo o arameo, pero eso no importa mucho, más importa el que fue el gobernador del Banco Central cuando ocurrió la crisis del Baninter, durante el gobierno de los 4 años de Hipólito Mejía Domínguez.  Aquí de lo que se trata es de un artículo que escribiera el profesor Malkun en el día del miércoles 19 de junio de 2019, en el periódico Hoy (versión digital).

Su artículo lleva por título: Trujillo: Un mensaje a los jóvenes de hoy. Pongo el título en letras rojas porque menciona a Trujillo, alude a esa era de la tortura y del oscurantismo en que vivió el país. Tal vez coincidimos en que no se debe aspirar a que el país vuelva a  vivir en semejante ambiente de ausencia de libertades.  Sin embargo, el profesor Malkun concluye su artículo con una exhortación a los jóvenes a que “gocen lo que tienen y den gracias a Dios”. Bueno, es su derecho a ser creyente y creo que así lo dio a entender una vez en una clase en el aula, como otro tiene su derecho a ser ateo y no creer o bien otro puede ver un enigma en eso de creer o no creer  y no definirse ni como creyente ni como no creyente. Realmente la existencia, el ser, es algo enigmático por más que se quiera decir otra cosa. Plantearse que la materia sea lo primario y que la conciencia sea lo secundario, o viceversa, eso no resuelve nada.

Lo que sí parece importante, aunque también Malkun tiene derecho a decirlo, por lo que no puede ser pasado por alto, es lo de que se aferra al neoliberalismo. En el Cibao, de donde soy oriundo y no sé si en todo el país, en el argot popular hace algún tiempo oía decir: La boca es libre. Puede entenderse que es correcto, ya que a nadie se le puede impedir que quiera -por lo menos- decir en lo que cree o decir lo que quiera decir. La fuerza -en la que se basa el poder- podrá impedir que se diga lo que uno quiera decir, pero la autoridad se impone no con la fuerza si no con la voluntad. Ahora bien, usted y cada quien deberán tener el  derecho a pensar y a decir  lo que quieren decir o decir en lo que se cree, siempre que no atente contra el derecho de otros, siempre que no se afecte la dignidad de otros.

Al parecer, el profesor José Lois Malkun nunca creyó en una sociedad muy igualitaria, muy diferente a esta. Lo que dice en su artículo de que fue del MPD, luego de la caída de Trujillo  a partir del 1962 y hasta  el año 1970, cuando asesinaron a Amín Abel, no me cabe duda. Abandonó ese partido a partir de la muerte de Amín Abel Hasbún, ya que se fue a Chile a estudiar un posgrado en matemática y estadística, donde cayó preso a raíz del golpe de Estado a Salvador Allende. Dice en su artículo que al regresar de Chile creyó -como un economista adherido a una corriente de la ciencia económica- en el modelo de sustitución de importaciones y le dijo “adiós al comunismo”.  El  autor no pone en duda lo que dice Malkun de sus vivencias juveniles durante la dictadura, ni de su militancia y ni de su vivencia en alguna cárcel chilena. Saldría vivo de chepa, pues pudo haberle ocurrido que fuera asesinado como le ocurrió al dominicano Ramón Andrés Blanco Castillo, hijo del Dr. Ramón Andrés Blanco Fernández. En una ocasión un editor de libros muy conocido (hoy fenecido), habiendo visto quien escribe este artículo un libro sobre el subsector ganadero en la República Dominicana de la autoría de Malkun, aquel le dijo al autor que Malkun fue del MPD.  Lo que no está seguro el autor de este escrito es de si su profesor creyera mucho alguna vez   en un proyecto de sociedad muy diferente a la que vivimos hoy en día.

El Movimiento Popular Dominicano fue una organización política de izquierda que se llegó a definir como  Marxista-Leninista, con fuerte arraigo en las masas populares en los Doce Años de Balaguer, aunque parece que tuvo una amplia base social en los sectores populares de La capital y posiblemente de Santiago hacia mediados de los 60, en tiempos de la Guerra de Abril, no era una organización de masas antes de los 12 Años de Balaguer. Fue la organización de Izquierda más temida (por su beligerancia), odiada y reprimida por Balaguer como líder de la contrarrevolución y por su régimen. Hacia mediados de los años 70, más o menos en el 1974, cuando se formó el Acuerdo de Santiago, el MPD tenía un arraigo tan grande en los jóvenes en algunos poblados pequeños que casi todos los jóvenes tenían alguna identidad con esa organización, lo que limitaba un poco la capacidad contrainsurgente del aparato represivo en esas localidades.

Sin embargo, a pesar de la gran beligerancia del MPD y su capacidad de esta, Balaguer y su contrarrevolución le ganaron la batalla no sólo al MPD sino a toda la izquierda y los sectores progresistas del país. Lo más correcto no podía ser confiarse tanto en un desequilibrado mental, asesino y alcohólico como Ramfis en el 1960 o en un golpista anticomunista visceral Wessin hacia 1969-1971, como parte de sus tácticas políticas. El MPD colocaba las acciones por encima de los principios.  No fue un partido marxista desde sus inicios, sino castrista o fidelista en un principio, como el 14 de Junio. El Movimiento 26 de Julio de Fidel Castro y sus seguidores más cercanos tampoco era un partido o fuerza política marxista, la coyuntura misma de “Guerra Fría” en que triunfó la guerrilla cubana propició que se construyera una sociedad socialista y un partido comunista.

Para poner la tapa al pomo, Malkun dice: “Hoy, soy adicto al neoliberalismo y ahí muero”.  Yo le pregunto al que fuera mi profesor, de quien no tengo el peor de los recuerdos como profesor, ¿para qué ha servido el neoliberalismo? ¿No es el neoliberalismo, al coronarse y ponerse este la diadema con el advenimiento con el proceso de globalización capitalista -con la consecuente hegemonía del capital financiero en casi  el mundo entero-, el que ha creado el caos en el que vivimos? Ese caos se expresa en concentración de las riquezas y aumento de la pobreza, estafa con los fondos de pensión y aumento de la edad laboral. Recuerdo que en las exposiciones que hacía el profesor Malkun ponía mucho énfasis en la ley de oferta-demanda. El mercado no puede poner orden en la sociedad, contrario a lo que parece creer Malkun.

La crisis de Baninter es sólo un capítulo de lo que se le ha permitido al capital financiero, con el modelo neoliberal que Malkun  dice defender, y del poder de dicha fracción hegemónica de la burguesía  en la sociedad de hoy día. Esa crisis la creó la hegemonía del capital financiero en el mundo, la que fue propiciada por el Fondo Monetario Internacional al favorecer -como intermediario en las negociaciones de las deudas públicas de los Estados o gobiernos- a los grandes bancos y a la burguesía industrial de los países desarrollados, para que ambos hicieran sus agostos.

El FMI propicio la caída del modelo de sustitución de importaciones en muchos países subdesarrollados, casi en todos ellos, después de los países árabes tener un superávit de más de 179,000 millones de dólares* con las ventas del petróleo (habiendo provocado un alza en los precios de este producto  entre los años 1973-1978 aproximadamente)  y depositar gran parte de ese dinero ganado  en bancos europeos y norteamericanos, los cuales querían ganar con esa gran masa monetaria que tenían con un dinero ajeno (capital pasivo) y el Fondo les ayudó. El FMI creó pobreza y con el avance tecnológico que tenemos y el predominio de la economía se servicios que tenemos en estos países sólo reproducimos la miseria y el deterioro del medioambiente, condenamos a la futuras generaciones a no tener planeta si no acabamos pronto con ese anatema que es el neoliberalismo.

*El grupo de países petroleros del Medio oriente obtuvo más de 26,000 millones de dólares de superávit en el 1973, mientras que en el 1974 tuvieron de superávit unos 96,000 millones de dólares, al sacar poco petróleo de los pozos para que su precio subiera. Ese dinero valía mucho más de lo que hoy vale, porque el poder adquisitivo del dólar es muchas veces menor hoy día. Venezuela no tuvo esa bonanza, porque en aquel entonces eran las multinacionales las que explotaban el petróleo venezolano.

 

 

Por Francisco Rafael Guzmán F.

Anuncios

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar