Un Partido Dividido en Dos y un País en Incertidumbre

Por Francisco Rafael Guzmán miércoles 10 de julio, 2019

Hace unos años parecía inverosímil que el PLD se dividiera como parece que lo está. El PLD, el de los círculos estudios, el de los comités patrióticos y populares para enfrentar los males de los barrios y campos, el de los esfuerzos concentrados dominicales, el  partido de la pequeña burguesía como llamarían algunos izquierdistas reconocidos alguna vez, renegando de una alianza con este, hoy luce más dividido que nunca en dos partidos diferentes.

Sin embargo, las fuerzas sociales en que como grupos sociales se cimentan  unos y otros son las mismas; las mismas avideces de poder, ansias de movilidad social y de obtener en forma inconmensurable riquezas, se anidan en unos y otros, lo que provoca  que el lobo estepario (Hesse)  que lleva todo ser humano una veces en vigilia y otras en el estado dormido esté más en vigilia que dormido en los peledeistas de hoy en día.

Parece como si los dos grupos quisieran guerra, pero no para solucionar los grandes problemas nacionales, porque quienes han dirigido ambas agrupaciones han tenido la oportunidad de dar solución a los grandes problemas nacionales y no lo han hecho, por el contrario han empeorado más los problemas sociales de que viene adoleciendo el país por muchos tiempos.

El estado de malestar social en que este país ha vivido ha empeorado en los gobiernos de Leonel y de Danilo, como también pasó en los 10 años de Balaguer y en el gobierno de Hipólito Mejía.

El PLD vendió la imagen de ser un partido diferente, lo que le permitía un aval moral en la ciudadanía, ya que su principal propulsor le imprimió esto como una sinergia. En lo moral, mientras Bosch estuvo lúcido, nadie que no fuera peledeista osaba cuestionar al PLD y si alguien lo hacía era hipócritamente que actuaba.

Al entender del autor, Leonel y Danilo enterraron al bochismo, aunque todavía hay un grupo al interno del PLD que se denomina Fuerza Bochista, la cual la dirige Luis De León, actual funcionario del gobierno aunque de bajo perfil.

Parece ser que tanto en Leonel como en Danilo el ego político es desmedido y es que el que afán de tener el poder y/o de retenerlo se convierte en ambos en una suerte de desideratum, lo mismo que lo fue en Balaguer. Ni Danilo ni Leonel están interesados en dar soluciones a los grandes problemas nacionales; aunque Danilo es más rudimentario en los métodos que usa para tratar de retener el poder, Leonel aunque ambicioso es menos politiquero.

 

Lo que peor del caso es que, pese a   que son tan ancestrales los tantos problemas que tiene en agenda y sin solución el pueblo dominicano, la realidad es que no se avizora o vislumbra en el horizonte la solución de los mismos, ya que ninguna fuerza política tiene en agenda dar solución a los grandes problemas. Solo oímos hablar de lucha contra la corrupción, pero nada más estableciendo sanciones y no de prevenirla, porque es muy cómodo (como lo hace Guillermo Moreno) hablar de corrupción sin enfrentar la raigambre de la corrupción.

La corrupción es sistémica, por lo tanto para dar solución a los grandes problemas hay que enfrentar a un sistema que promueve la concentración de riquezas y que genera una gran corrupción. Esta se manifiesta no sólo en la esfera de la sociedad política  (manejos dolosos de funcionarios públicos y asesores de la burocracia gubernamental) sino que también se manifiesta en la esfera de la sociedad civil (evasiones de impuestos de las empresas y personas particulares, lavado de dineros de los bancos, adulteración de la calidad de los productos, operaciones comerciales  y de los depositantes en estos, operaciones fraudulentas de empresas comerciales y de servicios, adulteraciones de productos y manejo fraudulento de las ARS  y las AFP privadas).

Sectores de la oposición política, fanatizados contra el PLD, han caído en discurso errático en la lucha política en la actualidad, ya que pretenden enfrentar a los dos sectores del PLD. En alguna ocasión, cuando el PLD no había estado en el gobierno (1994) el autor oyó decir a Leonel que tenían los peledeistas que enfrentar tanto a Balaguer como al PRD, por los ataques de ambos bandos contra el PLD; también Peña Gómez para las elecciones de 1982 dijo algo parecido que según él le tocaba hacer al PRD. Ambos estaban, en diferentes momentos, en un error político, pues no se pueden enfrentar a dos adversarios. Eso no es recomendable en el accionar de la lucha política.

Es inminente la división del PLD, pero ningún liderazgo o fuerza de la oposición se está manejando con suficiente inteligencia política, como para desplazar al PLD del poder ejecutivo en la República Dominicana. ¿Por qué digo esto? ¿Cuál es el escenario político del país? El país vive un año víspera de la celebración de elecciones nacionales, congresuales y para las distintas alcaldías, con la inminente división de la principal fuerza política, la cual ha tenido dominio de los poderes del Estado por 15 años. Estamos, ante la división del PLD, abocados a una crisis política que pueda dar al traste con la débil institucionalidad política.

El hecho de que con el enfrentamiento entre  Leonel con Danilo se evite la modificación de la constitución y  la reelección  del presidente actual no implica que Leonel necesariamente será el presidente electo en el 2020, ya sea como candidato del PLD o de otro(s) partido (s).

Las fuerzas de la oposición debieran centrarse en estos momentos en la lucha por la institucionalidad democrática en el orden político y contra el neoliberalismo en el orden económico, para poder dar soluciones a los problemas alcanzando el poder político. Ningún político puede batirse en dos frentes, si del triunfo en las lides políticas se trata.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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