“Un Paraíso Estatal”

Por Manuel Cruz lunes 16 de septiembre, 2019

Dentro de las tres teorías sociológicas del derecho aceptadas por la doctrina; de la Sub-cultura, Asociación Diferencial y la Anomia las cuales tratan de identificar las causas de la delincuencia desde diferentes perspectivas; sin duda alguna, que en el crimen de narcotráfico convergen de manera profusa las tres teorías lo que convierte a este tipo penal en el reto más importante en términos jurídico, social y económico para cualquier sociedad.

Por tal razón, por la complejidad socioeconómica que rodea el tema del narcotráfico éste ya es hoy por hoy el principal problema social que existe en casi todo el mundo. Con el agravante de que, de este delito se desprenden una serie de sub-delitos y transformaciones exógenas.

Si nos detenemos analizar todos los escándalos de narcotráfico que se han suscitados en el país deberíamos concluir diciendo que, al margen de toda la imputabilidad personal que recae sobre el autor de este crimen el principal arquitecto de los narcotraficantes es el Estado.

A tal punto, que parece que las instituciones que edificamos para dar origen al Estado dominicano fueron mezcladas con heces fecales. Históricamente hemos sido tan apáticos a las demandas sociales que propiciamos el advenimiento de estos facinerosos y, donde no está el empleo del Estado entonces la comida la llevan ellos, donde no llega el agua la ponen ellos y donde no hay seguridad la imponen ellos Etc.

El Abrigo de la Autoridad.

Los casos emblemáticos que hemos tenido en el país nos han enseñado que estos rufianes casi siempre, sustituyen las obligaciones constitucionales incumplidas de los gobiernos lo que históricamente los ha convertido en lideres sectoriales y regionales de la plebe; cuyos ojos y desesperanza solo pueden anhelar soluciones sin importar ni preguntar el origen de su procedencia.

Empero, el elemento más importante y fuente primigenia para el nacimiento y reproducción de estas ignominias humanas es el abrigo, patrocinio, complicidad, permisibilidad, impunidad y muchas veces hasta la representatividad de parte de los organismos e instituciones llamados a enfrentar de manera brutal este flagelo.

En ese sentido, no existe mayor motivación para que otras personas y sobre todo los jóvenes se sientan atraídos a traficar drogas que; la facilidad con la que estos individuos pueden burlar la justicia y ver que viven como dioses aquí en la tierra. De igual forma, como pueden acceder al poder o decidir quienes lo ejercerán. Y, en el remoto caso de que uno de ellos pise ocasionalmente una cárcel, entonces en menos de lo que canta un gallo salen a restregarle en la cara a todo aquel tarúpido desgraciado que cometió el crimen y la quimera de fajarse a estudiar y a trabajar; como se puede jugar con el dinero que el mismo Estado se encargó de legitimarle.

El Estado Legitimando Capitales.

El mismo Estado ha convertido a estas bazofias en héroes y heroínas, son muchos los dominicanos que no hemos tenido siquiera un soldado de juguete y todos los narcos aquí han tenido escoltas asignadas y todas las facilidades que deberían estar a merced de los hombres de trabajo. Entiendan de una vez que la miseria, la impunidad, la complicidad y la inequidad; pero, sobre todo el glaucoma y la miopía de los gobiernos en toda nuestra historia es la causa del nacimiento de estos y todos los narcotraficantes que faltan. Por eso, estoy seguro que con todas estas prerrogativas y privilegios cualquiera quisiera meterse a narcotraficante.

 

Autor: Lic. Manuel Cruz (M.Sc.)

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