Un Mensaje a Nuestra Juventud

Por Aneudy Ramírez Núñez martes 31 de enero, 2017

Sobre la juventud dominicana descansa el mayor compromiso de nuestra patria: Construir juntos el país donde han de ver crecer a sus hijos. Es por ello que se hace cada vez más necesario que la juventud asuma su rol como motor propulsor de los cambios que requiere nuestra sociedad.

Ninguna patria fue soñada y posteriormente realizada sin el esfuerzo mancomunado de jóvenes que pusieron al frente todo su talento, esmero y disposición de enfrentarse a grandes desafíos sin importar caer en el intento de lograr sus sueños.

Los jóvenes debemos de asumir nuestra responsabilidad de transformar nuestro sistema enfrentando con ahínco los males que nos afectan, sin ataduras ni diatribas. Sin engaños ni mal intenciones que favorezcan sectores.

Estamos llamados a construir, no a destruir, a transformar, no a claudicar. Si bien es cierto, que requerimos el apoyo de nuestros gobernantes con la aplicación de leyes que favorezcan al sector juventud, no es menos ciertos que esas transformaciones se llevan a cabo de manera colectivas cuando asumimos nuestro rol para que la misma sociedad nos escuche.

No podemos seguir al margen contemplando como simples espectadores como se derrumba nuestra sociedad en nuestros ojos haciéndonos indiferentes a problemas que a corto y largo plazo traerán sus consecuencias. No podemos seguir quejándonos por lo que otros no han podido hacer. No podemos seguir lamentándonos por la faltas de políticas públicas cuando podemos construirla nosotros mismos haciendo las innovaciones para que se posibilite una brecha por dónde empezar a transformar el sistema.

No podemos seguir exigiendo a nuestros gobernantes por lo que no estamos dispuestos a pagar. Por lo que no estamos dispuestos a sacrificarnos.

La República Dominicana está compuesta por jóvenes talentosos, brillantes con ideas transformadoras pero que no son canalizadas por los debimos mecanismos y que se fugan y desaparecen cual feto inconcebido.

Hoy, el anhelo es que sin importar creencias religiosas o partidarias podamos unir nuestros esfuerzos y talentos aún en medio de las deficiencias y a falta de políticas públicas del sector juventud, para lograr que nuestras voces, nuestras ideas, se puedan emprender por los surcos del desarrollo y la evolución que han de trasformar nuestra sociedad.

Felicitamos y exhortamos a nuestra juventud a comprometerse con los mejores intereses de nuestra nación.

Por Aneudy Ramírez Núñez