Un grito de ultramar ante nuestra crisis electoral

Por Edgar Marcano martes 18 de febrero, 2020

Ante esta torre de Babel, en un golpe de vista, se confunde cualquiera: fracaso, dudas, sospechas, tragedia, denuncias, peticiones de renuncias y sanciones, auditorías y certificaciones, toda esta burundanga nos dibuja una vista en planta de los ingredientes de la crisis electoral, evidentemente inducida por un malicioso arquitecto de pacotilla, los actores se jondean las cajas y los cojones, acusándose mutuamente, los más tigres osan culpar a los equipos, al sistema y al programa, ¡Miren coño!, esta crisis ha sido inducida deliberadamente y hasta celebrada por sus autores, mientras intentan burlarse de todos los dominicanos.

El proceso estaba blindado, mas no invulnerable, pues los maléficos le encontraron y acertaron sus dardos envenenados en su talón de Aquiles.

Los equipos no piensan, no actúan y solo ejecutan los mandatos humanos para las actividades programadas, el voto electrónico no se ha quemado, no ha fallado, ha sido saboteado por delincuentes electorales, desafiantes responsables a la vista de todos.

Un sector ungido de megalomanía exhibe una vez más sus momentos de fama, dizque repotenciando su crédito público, su grandeza y su futuro, mientras siembran tensiones, incertidumbre, horas de angustias, desaliento, indignación, anarquía, desasosiego, nos dispensan toda una tortura colectiva, se pasan de sádicos, esos peculiares “líderes” protagonizan una orgía inmoral, hacen sus diabluras, luego rezan y le echan la culpa al Diablo, sin importarles las funestas consecuencias de sus grandes pecados, juegan el perdón sin confesarse, usan un trabalenguas de números y partidas que compiten con la complejidad del álgebra variable, parecen estar montados en el espíritu del mismo demonio, en su delirio de grandeza, extrañamente el principal sospechoso convoca al diálogo, a todos los líderes, a las organizaciones cívicas, al empresariado, pues su afán protagónico no tiene límites, es todo un ventrílocuo del lenguaje de la tecnología de la información, de la diplomacia y de todas las claves.

La investigación de este delito electoral debe ser realizada, sus autores identificados y se les debe aplicar todo el peso de la ley, felizmente nuestra democracia liberal es madura, nuestras instituciones son robustas, nuestro espíritu es de civilización, esos actores maliciosos merecen ser sancionados, a nuestra JCE le sobra capacidad gerencial, le han dado un palo acechado, es un imperativo del momento la solución consensuada entre nuestro liderazgo político variopinto con la validación de la misión de la OEA, para que el triunfo electoral sea de todos y se respete la soberanía popular.

Por Edgar Marcano

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