“Un Decreto Clave”

Por Emilio Armando Olivo lunes 2 de enero, 2017

El decreto número 396-19 que emitió el Presidente Danilo Medina Sánchez declarando este año, el 2017, como “Año del Desarrollo Agroforestal”, abre muchas ventanas para el bienestar general de la nación, desde la salud ambiental al impulsar programas de forestación y reforestación, a la motivación para que tengamos una diversidad de siembras que permitan el bienestar alimenticio de nuestra población y la generación de riquezas que ayudan mucho a la salud de nuestros bolsillos.

Una parte interesante de la declaratoria es su propio título, “Desarrollo Agroforestal” lo que implica que necesariamente no es solo la siembra, cultivo y protección de los bosques o los árboles maderables o los que ya tenemos, sino que deja implícito que si todos queremos y agregamos, podemos tomarle la palabra y desarrollar una serie de cultivos tradicionales o no para el bienestar general.

Siendo un país de grandes capacidades forestales, debemos recordar que la madera fue nuestro primer bien de exportación, pero a la vez de grandes potenciales con cultivos endémicos como los aguacates y las anonas, o nativos como los cocoteros y los mangos, el café o el cacao, pero también de cultivos exóticos de grandes potenciales como la nuez de macadamia y frutales como el litchi o el rambustan, entre la gran diversidad disponibles.

Otras de las plantas agroforestales que ya tiene un padrino en el Presidente Medina y la asistencia de Taiwán lo es el bambú, la gramínea gigante llamada la planta de los mil usos.

Por cierto, es un momento para que nueva vez solicitemos la asistencia del gobierno de la República de China-Taiwán para que su cooperación tan efectiva con una diversidad de asistencia en la producción y procesamiento de frutales para solo agregar el ponseré fresco y confitado, lo de los trabajos con las guayabas, carambolas, anón y otras tantas frutas con un potencial gigante.

En frutales y bambú quien nos ha ayudado y asistido más que los taiwaneses, pero debemos tener presente también la que otras naciones amigas lo han hecho y esta es una oportunidad de nueva vez mostrar la solidaridad por el desarrollo agroforestal del país.

Creemos que no debemos excluir los maderables en el llano y las alturas, como productora de biomasa o maderas, por igual considerar que el café en las montañas altas y el cacao en las montañas medias y los llanos, no podemos descuidarnos.

La investigación vía el CONIAF e IDIAF es vital por sus logros actuales y potenciales pues con las uvas, melocotones, nísperos, cajuiles y otras frutas, si los ligamos a un buen sistema de extensión y divulgación el futuro será muy halagüeño.

Sinceramente, el decreto por bueno que sea debe tener a nuestro humilde entender los siguientes componentes y no en un orden determinado: decisión política y parece tenerla, disponibilidad de capital económico abundante como el dedicado al metro o a Catalina, capital humano formando en todos los niveles, asignar recursos a la investigación y difusión, entendimiento en las instancias superiores en los Ministerios todos, del deseo del Presidente, entre muchas cosas, pero uno muy importante y quizás el más el de lograr el entusiasmo del actual y Futuro Agricultor Dominicano.

Hacer que este decreto sea aplicado y aceptado, que de sus resultados este año y por siempre para bien de la Patria, nuestros hijos, nietos y claro la sanidad ambiental del país,

 

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