Un congreso que desprecia a las mujeres

Por Susy Aquino Gautreau viernes 2 de junio, 2017

Un escupitajo en la cara hubiese sido más agradable para todas las mujeres dominicanas que lo que acaba de acontecer en el congreso de nuestro país. Ignorando las modificaciones hechas por el Poder Ejecutivo el Senado acaba de ratificar la penalización del aborto incluyendo las tres causales.

¿Pero qué son las tres causales? Son simplemente circunstancias en las cuales realizar un aborto sería respetar la vida y los derechos humanos de las mujeres e incluso del feto.

Si la vida de la madre corre peligro ¿le vamos a negar la oportunidad a esa mujer de vivir por llevar a término un embarazo que en diversas circunstancias tampoco sobrevivirá? Los legisladores tal vez ignoran que en casos de cáncer, por ejemplo, una mujer embarazada no puede someterse a quimioterapia y tanto ella como el bebé están condenados a la muerte.

En el caso de que el feto tenga una malformación que haga inviable su vida parece justo para los hacedores de la ley traer al mundo a esa criatura a sufrir.

También resulta saludable para los legisladores que una mujer o niña dé a luz al hijo de su violador, de su pariente o ambas penas a la vez. Que tu padre, hermano, tío, primo, abuelo u otro familiar te viole y luego la ley te obligue a tener ese hijo es una desgracia tres veces; primero por el ultraje, luego por ser un familiar y tercero por el niño que siempre le recordará esa tragedia.

La iglesia, que es la primera que pide mano dura contra los delincuentes, ha felicitado esta postura sumisa y cobarde de los legisladores que por no enfrentar el poder eclesial han cedido al chantaje perpetuando así las condiciones de pobreza y delincuencia que son resultantes, en parte, de la no planificación familiar.

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