Un clamor de años

Por Emilia Santos Frías jueves 30 de abril, 2020

Necesitamos fortalecer la humanización en los servicios de salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS), define salud como el estado de perfecto bienestar físico, mental y social, es decir el estado completo. Por tanto, no se refiere solo a ausencia de enfermedad. Partiendo de ese postulado, en esta cuarentena mundial, quiénes tenemos salud? Cuando tenemos quebrantada la salud y acudimos en busca de servicios médicos, qué trato estamos recibiendo?

Reconocemos que estamos siendo presa de muchas inquietudes debido a la pandemia que vive el mundo, pero los médicos, el personal médico y sus auxiliares, han sido capacitados para tratar casos de emergencias, brindar servicios con calidad, calidez y humanización; valores carentes casi por completo en la misión y visión de muchos centros de salud y su empleomanía. Solo quienes hemos acudido a ellos, con un familiar en estado de aprieto sabemos de qué hablamos.

Es una constante y hasta parece normal que en nuestro país, se preste un servicio cargado de trato brusco, no importa que usted al salir haya tenido que pagar una factura de cientos de miles, las atenciones, igual serán atiborradas en muchas ocasiones, de palabras soeces, en vez de la cortesía que debe exhibir el personal de salud. Se trata a las personas como cosa, aunque le dejen el bolsillo en cero. Esa es nuestra realidad, usted y yo la hemos vivido, y no creo que cambie porque la denunciemos ante la Asociación de Clínicas y Hospitales Privados (ANDECLIP)?, porque realmente, ¿tomará alguna medida?. Solucionarán esta sarna del sistema de salud?. Habrá un cambio en el servicio médico en RD?. Seamos más realistas!.

Si, esto sigue ocurriendo hoy y ahora, no solo en hospitales públicos, las clínicas privadas, están violentando normas y haciendo su agosto desde febrero. Obtienen grandes recursos de por concepto de gasto de bolsillo arbitrario con la afluencia de personas, aquejadas con las enfermedades que el drama de la pandemia ha provocado en nuestra población.

Por lo que, consideramos que la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL), debe ser más operativa, algunas clínicas incluso no se están acogiendo a sus ordenanzas, los cobros son excesivos y fuera de la norma impuesta en este momento. Nosotros las personas usuarias nos rendimos impotentes, para evitar que esos altos costos y altas cuentas, al facturar servicios, no produzcan otra enfermedad en nuestros enfermos.

Mientras esto ocurre con quienes tienen una administradora de riesgos de salud y pueden costear un co pago por servicio, ¡imagine lo que ocurre con la franja más carente de recursos económicos de nuestra población, la desprotegida!. Sé que usted tiene una idea. Todas y todos hemos acudido a centros privados y públicos en busca de salud, o hemos tenido aquejado algún familiar o relacionado.

Ha sido una demanda permanente, y es urgente que nuestros centros y servicios médicos muestren y asistan a quienes acuden a ellos, con la humanización debida en el manejo de usuarios, tenemos ese derecho fundamental, así como, cumplir deberes. Hace muchos años que dejamos de ser pacientes, podemos en algún momento estar enfermos, lo que no implica un espacio para maltrato, tomando como impulso que estemos vulnerados de salud, eso es abuso. Seguimos siendo personas que mediante sus derechos y deberes ejercitan ciudadanía.

Sabemos que las clínicas, son negocios, empresas que se enriquecen con la necesidad médica de la población, entonces, lo menos que pueden hacer es cambiar ese norte y ofrecer la calidad debida, la calidez y humanización, en el servicio que demanda cada persona usuaria, cada ser humano, porque esos somos, humanos.

No es necesario que aparte de la dolencia con la que se llega a un centro de salud privado, también haya qua aguantar vejámenes; sufrir por el trato descortés, hostil, de quienes están llamados a contribuir a nuestra mejoría de salud. El servicio público es peor. Un hecho absurdo, pasmoso más que repudiable.

A ti médica, médico, personal de salud, auxiliares…, los que incumplen el juramento Hipocrático; esa ética que orienta tu profesión, ¡todavía hay tiempo!, necesitamos tus servicios pero con humanización. Solo Dios es superior al ser humano.

El mundo entero te ha reconocido estar en la primera línea de atención médica en esta pandemia, junto a los militares, periodistas…, pero será tu amor a la Medicina y a tus semejantes, junto los valores inculcados en casa, las competencias adquiridas en las aulas de las escuelas y universidades, los que te dará el sitial en la historia, no solo en este, sino, en todos los momentos de emergencia en que tengas que prestar tus conocimientos. Qué Dios les ilumine, les haga más humanos, sensibles y solidarios, es tiempo de serlo!

Hasta la próxima entrega.

Por Emilia Santos Frias

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