Un baño de coherencia

Por Rafael Alfredo Marcano Guzmán miércoles 22 de mayo, 2019

En las últimas décadas hemos visto como la credibilidad en la clase política ha ido descendiendo considerablemente, a tal punto que hoy en día el ser político es visto como algo deshonroso.

El fenómeno no es exclusivo de la República Dominicana, sino que afecta a muchos países del mundo, sin importar su situación económica o geográfica. Temas como la corrupción, tráfico de influencias, nepotismo, entre otros, contribuyen diariamente a que la sociedad siga perdiendo la fe en la política, pero sobre todo, en la clase política.

Indudablemente, que una de las causas que más daña la imagen de la clase política ante la sociedad es la falta de coherencia que muestran sus actores políticos.

Resulta sorprendente la capacidad que tienen los políticos de prometer cosas que no van a cumplir. Decir una cosa y terminar haciendo otra se ha convertido en algo común en la mayoría de políticos del país.

Muchos políticos olvidan que sus actuaciones y opiniones se encuentran recogidas en la prensa nacional, resultando sumamente fácil para cualquier ciudadano comparar sus actuaciones u opiniones de ayer con sus actuaciones y opiniones de hoy.

Ver casos como el de un Ministro que se atrevió a llamar un atraco al pacto firmado por todos los miembros del Comité Político hace años atrás, cuando precisamente fue él quien propuso que se adoptara en el país la modalidad norteamericana para el ejercicio de la presidencia, de dos periodos consecutivos y nunca jamás, es lo que puede llamarse, sin temor a equivocarme, una verdadera vergüenza.

Ni hablar de otro Ministro quien califica como discriminación el hecho de que el Presidente de turno no pueda presentarse a una nueva nominación, cuando se le olvida que lo que realmente seria una verdadera discriminación sería el permitir que el mismo Presidente modifique dos veces la Constitución Dominicana para su propio beneficio.

Situaciones como estas y muchas otras más son las que tienen en un estado de desencanto y pesimismo a una mayoría considerable del pueblo dominicano.

La sociedad no es tonta y entiende perfectamente que ustedes estén en su derecho de defender sus posiciones y el poder que han acumulado en estos años, pero hasta para eso hay que cuidar las formas y no mostrarse tan temerosos y desesperados por no perder los privilegios que han disfrutado por tantos años.

Hoy la clase política nacional y en especial la del Partido de la Liberación Dominicana, necesita darse un baño de coherencia, que les permita ajustar sus actuaciones a sus ideas. Un baño de coherencia que les permita mantener sus posiciones con el pasar de los años. Un baño de coherencia que los haga reencontrase con la sociedad dominicana, pero sobre todo con los ideales que dieron origen a su propio partido.

Por Rafael Alfredo Marcano Guzmán

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