Tumbaron el palo, pero les cayó encima

Por Daygorod Fabián Sánchez

Si un grupo de hombres y mujeres dedican sus esfuerzos a eliminar  un árbol grande, fuerte y bien afincado en la tierra nunca tienen en mente que ese árbol puede caerles encima.

Esta pequeña ilustración describe exactamente lo que les ha sucedido a muchos perremeistas de las bases, al lograr desalojar del Palacio Nacional al partido morado PLD.

Estos nunca se imaginaron que a más de un año del PRM haber logrado tan heroica hazaña, ganaron pero no están en el poder.

Se puede querer disfrazar, argumentar o intentar rebatir, pero la realidad es que existe un desencanto generalizado con respecto a la remuneración al trabajo de los arquitectos de la victoria de Luis Abinader, con un espacio de participación en el tren estatal.

Los del PRM se sienten y están fuera. Es como si nunca hubieran entrado o nunca hubieran ganado.

Esto se debe a muchos factores, pero solo se le echa la culpa a la pandemia.

La realidad es que cada funcionario tiene una agenda personal y no una agenda partidaria. Como no existe una agenda-compromiso con los de abajo, los allegados, los tránsfugas, las novias, amantes, amigas/os de los funcionarios son los que cobran el trabajo que hicieron otros.

Lo esencial de este razonamiento es saber si el gobierno puede sostenerse sin partido.

Los partidos con sus estructuras son la plataforma y columna que permiten la sobrevivencia, para un gobierno, en tiempos de caos o crisis, como es el actual.

Al llegar la confrontación con los partidos de oposición que han comenzado a efectuar su trabajo, si no tiene esa plataforma es imposible sobrevivir en el tiempo.

También existe un factor que no fue tocado en tiempos de recolección de votos: el Estado se ha tecnificado.

Ya no todo el mundo puede ser parte del tren estatal, en posiciones de notabilidad, sin estar con la debida preparación.

Si no se tiene la preparación necesaria se ocupan puestos de ínfima categoría. Eso no se lo dijeron a los del PRM cuando todos pensaban que cobrarían ingentes cantidades.

Por Daygorod Fabián Sánchez

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